La búsqueda de Mari Trini y su bebé se centra en la balsa de una mina en Berbes, en Ribadesella

Balsa de la bocamina de la explotación de espatoflúor, en Berbes, donde 'el Portugués' habría arrojado dos vehículos. / NEL ACEBAL

La Policía concluye la inspección en la casa riosellana y pone su punto de mira en un pozo al que 'el Portugués' arrojó dos coches en 1987

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

La Policía continúa tirando del hilo para desenredar el misterio sobre el paradero de Mari Trini Suardíaz y su hija Beatriz, que tenía trece meses cuando ambas desaparecieron en 1987 sin dejar rastro. Después de excavar sin éxito en el interior de la vivienda de Berbes (Ribadesella) en la que esta gijonesa residía con su marido, principal sospechoso, las miradas de los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) se centran ahora en una balsa de agua de la misma parroquia. Se trata de la bocamina de una explotación de espatoflúor, ubicada a escasos metros de un pronunciado acantilado y a la que, según varios testimonios recogidos entre los vecinos de la localidad, el conocido como 'el Portugués', habría arrojado dos vehículos.

Los investigadores podrían solicitar una autorización judicial para extraer del fondo del pozo los dos turismos. Para ello necesitarían de la ayuda de buzos y maquinaria. No quieren dejar flecos sueltos. Por el momento no se puede descartar que los restos mortales de Mari Trini y la niña se encuentren dentro. La premura con la que presumiblemente se fueron de la vivienda de Berbes en la que residieron durante una temporada podría refrendar esta hipótesis.

Durante la búsqueda en esa vivienda en ruinas encontraron diversos enseres, como maletas, ropa, una cuna e, incluso, pañales de bebé. No solo eso, también documentación personal que podría aportar una valiosa información al caso, reabierto por la titular del juzgado de Instrucción número 4, Ana López Pandiella, tras el hallazgo de nuevas vías de investigación por parte de la Policía Nacional. El procedimiento se había archivado en 2017 después de que los trabajos en el solar de Matadeón de los Oteros (León) en el que se levantaba una casa en la que también residió el matrimonio no diesen un resultado positivo.

La excavación en el suelo de la casa no reveló restos de las dos desaparecidas

Violento y con antecedentes

El principal sospechoso de la extraña desaparición de Mari Trini y de su hija, nacida en la Residencia de Cabueñes en 1986, está vivo. La Policía sitúa a Antonio María da Silva en Portugal, donde también viven su exesposa y sus siete hijos. Precisamente esa mujer huyó de Matadeón por las frecuentes palizas a las que era sometida. El hombre cuenta con varios antecedentes por contrabando de armas, lesiones y malos tratos.

Los vecinos de Berbes vieron alterada su tranquilidad habitual durante los dos días que se prolongó la inspección en la casa y en una construcción anexa. Al parecer, varios testigos narraron a los policías que 'el Portugués' excavó una pozo en la fosa séptica, sin permiso municipal y sin que les constase el fin que tenía. Los operarios levantaron el suelo de las dos viviendas, pero no encontraron rastro alguno de los cadáveres.

Tampoco en Matadeón, donde sus también vecinos aseguraron haberlo visto fabricando cemento en el maletero de su coche. Tapió la bodega, pero en esa estancia tampoco se produjo hallazgo alguno. Las pesquisas se centran ahora en el pozo de la bocamina de espatoflúor de Berbes. La ausencia de familiares directos hace que a día de hoy, a Mari Trini y a Beatriz solo las busque la UDEV. Sus particulares ángeles custodios.

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