Cabueñes redujo del 19% al 3% el número de amniocentesis en embarazadas desde 2005

El ginecólogo Javier Arenas, director del Congreso de Atención Prenatal que ayer concluyó en el hospital gijonés. / ARNALDO GARCÍA
El ginecólogo Javier Arenas, director del Congreso de Atención Prenatal que ayer concluyó en el hospital gijonés. / ARNALDO GARCÍA

Javier Arenas estima que la prueba para detectar el síndrome de Down mediante un análisis de sangre será universal «en tres o cuatro años»

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

Hace trece años, prácticamente una de cada cinco mujeres embarazadas se sometía en el Hospital Universitario de Cabueñes a una amniocentesis para detectar o descartar la presencia de defectos cromosómicos y genéticos en el feto. Pero la práctica de este procedimiento invasivo -consiste en extraer una pequeña muestra de líquido amniótico mediante un pinchazo en el vientre de la mujer- ha ido descendiendo. En los años 2012-2013, tras ampliar el criterio de la edad de la madre de los 35 a los 38 años, ya se redujo a la mitad el número de amniocentesis. En la actualidad, solo un 3,6% de las mujeres se someten a esta prueba en el hospital gijonés. Y lo mismo ha ocurrido con la biopsia de corion, una prueba de diagnóstico prenatal que sirve para detectar anomalías congénitas en el bebé a partir de una muestra de la placenta.

A este descenso en el número de pruebas invasivas -con riesgo, aunque mínimo, de pérdida del feto- contribuyó la introducción en la práctica clínica de lo que se conoce como la prueba de ADN libre circulante, un análisis de sangre de la madre que «es el mejor test de cribado en estos momentos para la trisomía 21». Es decir, para detectar el síndrome de Down en el feto. Tiene una tasa de fiabilidad del 99,7% frente al 90% que proporciona el cribado combinado al que se somete a las embarazadas en Asturias, según puso de manifiesto ayer el doctor Javier Arenas en una de sus intervenciones en el XI Congreso de Atención Prenatal que dirige y al que, desde el jueves, asistieron más de 200 profesionales de toda España para analizar los avances en medicina fetal.

Aplicación en Asturias

Tal y como avanzó EL COMERCIO, el Principado tiene en marcha una comisión que trabaja en la inminente implantación del test de ADN libre circulante en la sanidad pública asturiana. Cantabria fue la primera comunidad en hacerlo, en 2016. Castilla y León, la última, el pasado mes de enero. Galicia y Aragón son las otras regiones españolas que ya ofrecen esta prueba de diagnóstico prenatal que reduce «en un 80% los procedimientos invasivos», destacó Arenas, aunque lo hacen de manera selectiva y con unos puntos de corte distintos. Pese a ser una técnica mejor, se recomienda un cribado contingente y no universal. Una «contradicción», a juicio del jefe de sección de Obstetricia de Cabueñes, que se explica únicamente por razones economicistas.

Disponible desde hace años en la sanidad privada, la prueba pasó de costar 800 o 900 euros hace seis años -cuando los resultados tardaban dos semanas frente a los escasos cinco días actuales- a unos 200 o 300 en estos momentos. Arenas se mostró convencido de que los costes del test del ADN libre circulante seguirán bajando en el futuro más inmediato y de que, en un espacio de «tres o cuatro años», la prueba será universal y, por tanto, ya no supondrá un elemento de desigualdad entre las embarazadas como ocurre ahora mismo en Asturias, donde, lamentó, se la hace «quien la puede pagar».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos