En la calle, al abrigo de su mascota

Muchos sintecho se aferran a la compañía de animales para hacer frente a la soledad | «Nuestros perros evitan que nos distanciemos por completo del resto de los seres humanos, son nuestro vínculo de unión», aseguran

José María y su compañera ‘Maus’: «Ella me quita todos los males, es mi antidepresivo natural para la vida»/
José María y su compañera ‘Maus’: «Ella me quita todos los males, es mi antidepresivo natural para la vida»
LAURA CASTROGijón.

Iban vagando por las calles cuando los encontraron abandonados dentro de cajas de cartón, contenedores o atados a un semáforo. No dudaron ni un minuto en rescatarlos sin saber que al final ellos se convertirían a su vez en su salvación, en su remedio infalible contra una soledad que cala hondo en los huesos y que consume hasta el último rincón de los pensamientos de quienes viven en las calles. Acostumbrados a protegerse de la incertidumbre diaria, encontraron unos animales que necesitaban de su protección y amparo. A cambio, los perros borraron todo rastro de soledad en sus vidas.

«Eres una preciosidad, ¿cómo no te voy a querer? Mi niña es lo más bonito que hay en el mundo, ¿a qué sí?», le repite una y otra vez José María a su perra 'Maus'. Esta mestiza de pincher se cruzó en su vida por casualidad hace dos años, con solo un mes, y está convencido de que ella es el «antidepresivo» que necesita para soportar la crudeza de las calles, donde vive desde hace tres años y medio. «Ella se ha convertido en la reina de Uría. No nos podemos quejar porque no nos falta nada. ¿Podríamos vivir mejor? Sí. Pero dormimos bajo un techo en una pensión, comemos y ella tiene atención veterinaria cada vez que la necesita», asegura. Cuenta que empiezan el día «en números rojos» por el alojamiento, pero raro es el día que no acaben saldando su deuda. Siempre tienen algo que llevarse a la boca, aunque en caso de que algún día falte, «'Maus' tiene prioridad».

Manuel y su perro ‘Lucas’: «Me muero de pena al verle enfermo, no quiero ni imaginarme estar sin él»
Manuel y su perro ‘Lucas’: «Me muero de pena al verle enfermo, no quiero ni imaginarme estar sin él»

Al igual que 'Blacky', un mestizo de dos años que conquistó a Julio hace uno y medio. Este pintor malagueño vivía en Suiza, pero le deportaron tras pillarle haciendo un trabajo en negro. «Tenía que cumplir un año y tres meses fuera del país y acabé aquí, en las calles de Gijón, esperando a que el tiempo pasara rápido para volver», relata. 'Blacky' le hizo compañía desde el primer minuto, por eso, para Julio su bienestar es una prioridad. «Dormimos a techo, tiene ropa porque es muy friolero y si tengo que dejar de comer para que él se alimente, lo hago», asegura. Cuando pasen las navidades, Julio regresará a Suiza y se lleva a 'Blacky' con él. «Ni loco lo abandonaría, es mi otra mitad e irá conmigo allá adonde vaya yo», afirma con rotundidad el malagueño.

Julio y ‘Blacky’: «He superado lo que supone ser un sintecho gracias a él»
Julio y ‘Blacky’: «He superado lo que supone ser un sintecho gracias a él»

Manuel tampoco se ha separado de 'Lucas' desde que lo encontró en Viana do Castelo hace catorce años, pero es consciente de que el tiempo de su mejor amigo se agota. Está enfermo del corazón y aunque todo lo que recauda el gallego en las calles es para la medicación de su perro, sabe que la edad no tiene cura. «No puedo imaginarme estar sin él, es la mejor compañía que he tenido en mi vida. Me lo da todo sin pedir nada a cambio», asegura entre lágrimas Manuel. Por eso, al nuevo año le pide salud, porque el dinero «va y viene» y el amor, con 'Lucas', ya lo tiene.

Quique ‘El Indio’ y sus perras pastor ‘Luna’ y ‘Perla’: «’Luna’ y ‘Perla’ son como mis hijas, daría la vida entera por ellas sin pensarlo»
Quique ‘El Indio’ y sus perras pastor ‘Luna’ y ‘Perla’: «’Luna’ y ‘Perla’ son como mis hijas, daría la vida entera por ellas sin pensarlo»

Los perros son su tabla de salvación. Las personas que viven en las calles llegan a olvidar, con el paso de los años, quiénes eran antes de verse sin un techo, pero sus compañeros de viaje se lo recuerdan a diario. «'Luna' y 'Perla' son mi lazo con el resto de la humanidad, mi vínculo de unión. A veces necesitamos que nos recuerden que nosotros teníamos otra vida antes», confiesa Quique 'El Indio'. Sus perras son extremeñas, las encontró en un contenedor en Plasencia mientras recorría el país con la mochila al hombro. No recuerda ya los años que lleva viviendo en las calles, pero sí sabe que los últimos seis no ha estado solo ni un minuto.

Ese es el mayor miedo de quienes habitan las calles: enfrentarse a la soledad día tras día. Algo que José María, Manuel, Julio y Quique han logrado superar gracias a sus escuderos de cuatro patas y a la ayuda de los gijoneses. «Aquí hay mucha gente buena que nos cuida», aseguran. Entre ellos, Pablo Escobio, propietario de una tienda de montaña, que les regala ropa, calzado, comida e incluso les ofrece trabajo, pues «no es cuestión de ayudar a todo el mundo, sino de que todo el mundo ayude un poco».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos