El restaurante gijonés El Candil denuncia a la clienta catalana por impago y daños

Alba Luna, junto a su marido./
Alba Luna, junto a su marido.

Su dueño lamenta la «rocambolesca» trifulca de hace unos días y pide respeto ante los comentarios ofensivos y reservas falsas | «Llamaron para reservar a nombre de Francisco Franco y otros nos dijeron que no tenían intención de comer en un restaurante facha», dice Camacho

Ó. PANDIELLO GIJÓN.

Varias conversaciones cruzadas sobre la situación catalana, un intercambio de acusaciones y varios insultos que terminaron con una abrupta salida del restaurante. Poco más se necesitó para encender el conflicto en el restaurante El Candil. Por un lado, la catalana Alba Luna, de vacaciones en Gijón, denunciando comentarios «catalanófobos» en el transcurso de una cena en el restaurante del Carmen. Por otro, la gerencia del restaurante acusando a la pareja de arrojar vino hacia la familia, «mentir descaradamente» y de salir del local sin pagar la cena. «Llevo diecisiete años en este trabajo, he vivido todo tipo de situaciones y esta es la más rocambolesca de todas», sostiene José Luis Camacho, gerente del restaurante.

Lejos de amainar tras la trifulca, la polémica se ha trasladado a internet y a las redes sociales. Así, en varios portales digitales el restaurante gijonés ha comenzado a recibir una avalancha de comentarios negativos y puntuaciones desfavorables. «Se respira un ambiente muy malo. Mucha chusma de clientes y de camareros. Espero que hagan una reflexión profunda», escribió en una web el usuario Raul C.

Para defender sus intereses contra la actitud «irrespetuosa» de la clienta, Camacho ha iniciado acciones legales contra Luna por «marcharse sin pagar y por daños en el local». «Siempre he marcado como objetivo el respeto y el bienestar de los que vienen a comer a mi casa. Lo que no puede ser es que mientan: salieron por su propio pie y nadie les echó», subraya Camacho.

En el vídeo en el que la clienta catalana denunciaba los hechos -«nos echaron a patadas», aseguró-, Luna avisó de una denuncia inminente por el trato recibido por la Policía Nacional después de abandonar el local de restauración. El detonante, según explicó en un vídeo difundido en las redes sociales, fue a raíz de varios comentarios de la familia que cenaba en la mesa de al lado. «Se nos sentó al lado de la mesa una gente que empezó a insultar a los catalanes. Les dije que yo era de allí y que, por favor, cambiaran de tema para tener la comida en paz», explicó.

Recuperar la normalidad

Además de las críticas desfavorables en internet, estos últimos días han sido especialmente movidos en el restaurante gijonés. Según explica Camacho, los mensajes ofensivos y las reservas falsas han sido habituales desde que la trifulca se hiciera pública. «Unos llamaron para reservar el día 9 a nombre de Francisco Franco y otros, después de decirles que no teníamos mesa para quince, nos espetaron que de todas formas no tenían la intención de ir a comer a un restaurante facha», explica. En otro mensaje su autor anunciaba su deseo de «ver arder» el local.

De cara a los próximos días, la única intención de Camacho es dejar que el tema pase de largo y recuperar la normalidad. Algo que se hará más fácil teniendo en cuenta que el restaurante permanecerá cerrado estos días «a causa del desmedido aumento del precio del pescado, algo que no quiero que repercuta en los clientes».

Este desafortunado capítulo, asegura, no afectará a su selección de productos catalanes, muy valorados en su cocina.

Luna, en su vídeo -que ya supera las 113.000 visitas-, lamenta el trato recibido por los asistentes al local y la Policía Nacional, una situación que le marcará a la hora de volver al Principado a visitar a sus familiares. «Tengo aquí familia, pero cada vez se me quitan más las ganas de venir», sostiene. A corto plazo, y en vista de las denuncias, la trifulca tendrá que ser resuelta en los tribunales.

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