Carne y pimentón para unir dos tierras

Antonio Merayo, Ricardo González y María del Valle Benítez, al inicio de la comida. / AURELIO FLÓREZ
Antonio Merayo, Ricardo González y María del Valle Benítez, al inicio de la comida. / AURELIO FLÓREZ

El poeta Antonio Merayo fue pregonero del Festival del Botillo de la Casa de León | Más de 130 personas, entre ellas la alcaldesa, acudieron a una comida en la que se homenajeó a Ricardo González y María del Valle Benítez

Ó. PANDIELLO GIJÓN.

Una jornada de hermandad, celebración y, sobre todo, buena comida. El XXXII Festival del Botillo, celebrado ayer, volvió a estrechar lazos entre dos comunidades históricamente hermandas: la gijonesa y la leonesa. Una fiesta a la que acudieron más de 130 comensales. Entre ellos, la alcaldesa Carmen Moriyón, quien se había comprometido a acudir tras el desfile de pendones celebrado en octubre, y dos ediles del Consistorio leonés.

Los invitados de honor, sin embargo, fueron el poeta Antonio Merayo y el matrimonio formado por Ricardo González y María del Valle Benítez. El primero actuó como mantenedor -«aunque quizás sea más preciso denominarme pregonero», según afirmó- mientras el matrimonio fue homenajeado por sus años de colaboración con la Casa de León, organizadora anual del festival.

«Colaboro con la Casa de León desde que se fundó y, a decir verdad, me siento asturleonés de pleno derecho», reconoció Antonio Merayo, agradecido por la oportunidad de colaborar en el festejo. Nacido en el Bierzo, Merayo vivió tres décadas en la villa de Jovellanos, una circunstancia que la he hecho actuar como correa de transmisión entre las dos tierras de sus amores. No en vano, cada poco regresa a Gijón para realizar recitales o presentaciones de libros y, en varias ocasiones, ha convocado a poetas de ambas tierras para «dar a conocer la literatura asturiana en León y viceversa».

Durante su discurso, Merayo repasó los vestigios históricos del botillo, aludiendo a la terminología latina 'botullus' que ya se recoge en algunos textos antiguos. De la época romana el poeta saltó a la actualidad para destacar la labor de su paisana Lidia Valentín, la campeona mundial y olímpica de halterofilia que «en sus analíticas descubrieron algo raro que, al fijarse, resultó ser la carne y la sal de un manjar como el botillo», relató con humor.

Andrés Cuñado, vicepresidente de la Casa de León, finalizó la jornada «muy satisfecho por el ambiente, la comida y las ganas de colaborar de todo el mundo». En especial, hizo referencia al matrimonio homenajeado que, según explicó, han mostrado en numerosas ocasiones su compromiso con la entidad.

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