Catapultas y ballestas del siglo I

A la izquierda, una balista romana. Sobre estas líneas, uniforme romano.
A la izquierda, una balista romana. Sobre estas líneas, uniforme romano. / E. C.

La Campa Torres recrea el funcionamiento de las armas del Imperio Romano con piezas construidas a escala real

S. G. A. GIJÓN.

La maquinaria de guerra de uno de los imperios, el romano, más poderosos de la historia en la Campa Torres. Durante este fin de semana celebrarán unas jornadas en las que se podrá ver cómo funcionaban algunos de los medios que las antiguas legiones romanas usaban para reducir a sus enemigos y afianzar el poder de la Roma imperial. Entre ellas, destacan dos en esta recreación histórica, que corre a cargo de la Asociación Kerberos: el onagro y la balista romana.

El onagro viene a ser una especie de catapulta, con un mecanismo de torsión y que debe su nombre a un tipo de asno salvaje asiático que tenía entre sus principales características el mal genio. Podía lanzar a un hombre de una coz a una cierta distancia. El onagro, usado en los asedios, lanzaba las piedras contra las murallas del enemigo.

La distancia que podían alcanzar las piedras y la precisión con la que impactaban contra su objetivo son dos de las cuestiones que los visitantes podrán comprobar en esta muestra, que también pondrá en funcionamiento la balista romana, asimismo un arma de asedio, y muy similar a la ballesta aunque de mayores dimensiones. Sus proyectiles eran dardos y, también, jabalinas.

Estas dos armas- «únicas en el mundo»- formarán parte de unas jornadas en el 'oppidum Noega', que llevarán al visitante a un viaje por un campamento militar romano del siglo I. Comisariada por Víctor Vega, la exposición incluye recreaciones de piezas de este tipo de asentamientos reconstruidos gracias a la arqueología experimental, elementos fabricados todos ellos a escala real.

El escenario de esta recreación será el Parque Arqueológico-Natural de la Campa Torres, de 11 a 14.30 horas y de 17 a 20 horas, sábado y domingo. El precio para emprender este viaje a hace dos mil años es de dos euros; los menores de seis años entrarán gratis a una jornada en la que también se expondrán uniformes, corazas y equipos de aquellos soldados que conquistaron buena parte del mundo entonces conocido.

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