Los centros de día de Siloé y el Albergue Covadonga suman 283 nuevos usuarios

Imágen de la fachada del Albergue Covadonga. /P. CITOULA
Imágen de la fachada del Albergue Covadonga. / P. CITOULA

La dependencia de la tecnología y los fármacos, en fase de estudio para ser incluidos en el nuevo Plan Municipal de Adicciones

PALOMA LAMADRID GIJÓN.

283 personas utilizaron, por primera vez, los dos centros de día de baja exigencia que hay en la ciudad, gestionados por la Fundación Siloé y el Albergue Covadonga, durante el año pasado. En estas instalaciones, los usuarios pueden lavar y secar la ropa, ducharse, tomar un refrigerio, recibir orientación, acceder a medidas de reducción de daños (sanikits, reparto de preservativos e información) y también pueden obtener vales para el comedor social. Estos centros registran a cada persona la primera vez que acude. Luego puede seguir yendo o no, pero no se la vuelve a dar de alta en la base de datos. El 73,8% de las usuarios que aprovecharon los recursos que ofrecen estos servicios eran hombres. En total, 3.174 ciudadanos están registrados en el centro Milsoles y el Albergue Covadonga.

Así lo refleja la memoria correspondiente a 2017 del Plan Municipal de Adicciones en el apartado de integración social, ya que una parte significativa de los beneficiarios de ambos centros padecen problemas de politoxicomanía. Son sesenta personas menos que en 2016, un descenso lógico porque el documento hace referencia a aquellas personas que se registran en primera instancia, no a las que visitan estos centros desde años atrás. Se regresa así a cifras similares a las de 2012, cuando accedieron a estos recursos 315 ciudadanos que nunca antes los habían necesitado. Respecto a la distribución, es similar en ambas instalaciones. El centro de Siloé, Milsoles, atendió a 159 personas, mientras que el Albergue Covadonga hizo lo propio con 145. En cuanto al perfil, la edad media de los usuarios es de 44,7 años. En los últimos cinco años, aumentó en 1,7 años, más aún en el caso de las mujeres. Son algo más jóvenes las personas que frecuentan el centro Milsoles que aquellas que acuden al Albergue.

Más del 65 % son de nacionalidad española, proporción que tiende a bajar en los últimos años. El 9,2% procede de países comunitarios y el resto de otros puntos del planeta. Un 44 % de los usuarios están empadronados en la ciudad, «con una tendencia a disminuir a lo largo de los años, recuperándose un poco los dos últimos ejercicios», especifica la memoria. En 2012, suponían un 66,5%. A la par, subieron los empadronados en el resto de España, que el año pasado sumaron un 22,7%. Según el último balance del Plan Municipal de Adicciones, existe una notable diferencia entre los dos centros de baja exigencia. En Milsoles hay una mayor proporción de personas empadronadas en Gijón, mientras que en el Albergue sucede lo contrario.

Una gran mayoría no tiene pareja, bien por estar solteras, separadas o viudas (el 57,4%, 24,5% y 4,3%, respectivamente). A lo largo del tiempo, ha disminuido algo esta proporción, aumentando la de personas que tienen compañía sentimental, que actualmente ascienden al 13,8%. La mitad de los usuarios no tiene hijos y el 27,7% tiene descendencia, pero no se ocupa de ella. «El año pasado aumentó algo la proporción de personas sin hijos y disminuyó la de aquellas con hijos, pero sin responsabilidad de cuidado», recoge el documento.

Si atendemos a la formación, el grueso de los usuarios de los centros de día de baja exigencia -el 52,8%- tiene estudios elementales. «Con el tiempo sube el nivel de estudios», remarca la memoria. Así lo demuestras las cifras recogidas desde 2012, cuando solo el 2,9% de los usuarios contaba con estudios superiores. El porcentaje ascendió al 10,6% el año anterior. Respecto al alojamiento, una tercera parte vive en la calle y alterna esta situación con distintos tipos de residencia. A lo largo de los años disminuyó bastante la proporción de personas que viven de esta manera. Ha aumentado cada año la proporción de personas que disponen de una vivienda, aunque en 2017 bajó» en pequeña medida, señala la memoria.

Es habitual que algo más de la mitad de los usuarios declaren no tener ingresos, «proporción que ha disminuido ligeramente en los últimos años. Cuando los tienen es en mayor proporción por salario social básico (12,1%) o desempleo». Las personas que frecuentan el centro de día del albergue están en peor situación de ingresos que las que acuden a Milsoles.

Menos gijoneses

El Albergue también cuenta con un centro nocturno de baja exigencia, por el que pasaron 313 personas, un 13,4% más que en 2016. Tres cuartas partes de estas personas eran españolas y el resto, casi a partes iguales, de nacionalidad comunitaria y de otros países. En 2017, las personas empadronadas en el resto de España superaron a las empadronadas en Gijón, que disminuyeron. Las personas censadas en el resto de Asturias aumentaron ligeramente cada año, ocupando el tercer lugar.

El Ayuntamiento está preparando un nuevo Plan Municipal de Adicciones para sustituir al que estuvo vigente entre 2014 y 2016. Entre las cuestiones puestas sobre la mesa, destaca la posible inclusión de respuestas a problemáticas de aparición más reciente, como la dependencia de las nuevas tecnologías y de fármacos. «Llevamos años con diferentes planes a todos los niveles -nacional, autonómico y local- y lo cierto es que siempre es más de lo mismo, sin adaptarse a la realidad y no están funcionando. Interesa que salga un buen plan y adaptado al máximo al modelo de ciudad que queremos y a los consumos existentes», apunta Estefanía Puente, concejala de Xixón Sí Puede.

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