El Cervantes celebra el premio europeo recogido en Marsella

Juegos y pruebas de educación física. / AURELIO FLÓREZ
Juegos y pruebas de educación física. / AURELIO FLÓREZ

«Del deporte aprendemos valores como el respeto, el esfuerzo y la salud», destacan los alumnos en la gran fiesta celebrada en el colegio de La Calzada

E. C. GIJÓN.

Ayer fue día de uniforme en el colegio público Miguel de Cervantes, ya que fueron pocos los miembros de la comunidad escolar que no vistieron con orgullo la camiseta conmemorativa del premio Be Active que este año les concedió la Comisión Europea por fomentar la práctica deportiva entre el alumnado. El galardón ya fue entregado hace varias semanas en Marsella, pero ayer tocaba celebrarlo, exhibirlo y valorarlo, aprovechando que la propia Comisión Europea encargó la realización de un vídeo sobre el centro docente que decidió distinguir entre todos los de Europa.

Ayer fue, también, día de orgullo en el Miguel de Cervantes. Orgullo expresó el consejero de Educación, Genaro Alonso, para quien la formación en el siglo XXI no puede limitarse a la transmisión de conocimientos. La concejala gijonesa del ramo, Montserrat López, felicitó por lo hecho y planteó el reto de extender a la totalidad del alumnado la práctica deportiva que ya cultiva la mayoría. Y, especialmente, orgullo demostró la directora del centro, Geles García, quien destacó la implicación y compromiso del claustro como única posibilidad de hacer una escuela de calidad y alternativa que no deja de ser una «isla de la vida».

Pero lo que realmente llena de satisfacción a la comunidad escolar del Miguel de Cervantes no es el premio europeo, sino las actividades que lo motivan, sin perjuicio de que el reconocimiento a tan alto nivel sea de por sí un acicate.

«Con humildad»

En ese sentido se expresaron los alumnos, a través de Matías, Patricia y Pelayo, que hablaron más del deporte y sus valores que de la Unión Europea y sus convocatorias. El primero destacó que «aprendemos muchos valores del deporte, como «responsabilidad, esfuerzo, respeto a los demás y convivencia, además de cuidar de nuestra salud». La segunda ve en el deporte una prueba de que «el empeño en lograr algo sirve para conseguirlo», aunque hay que hacerlo «con humildad». Y el tercero hizo hincapié en que salud y deporte van indisolublemente unidos y aseguró que aspira a ser deportista profesional.

El Cervantes demostró a toda Europa que a sus alumnos les quedan pequeñas sus instalaciones deportivas colegiales, pero buscan los medios para practicar fuera del colegio, a veces en la mar, las más diversas especialidades deportivas.

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