De chicos tutelados a adultos sin techo

José Pablo Calleja, Fermín Bravo,Laura Pinto y Santiago García, en la sede de IPE.
José Pablo Calleja, Fermín Bravo,Laura Pinto y Santiago García, en la sede de IPE. / Purificación Citoula

El Principado busca viviendas para jóvenes que crecieron en las instituciones

LORETO BARBÓN GIJÓN.

Optar a una vivienda, hoy en día, es una carrera de obstáculos. Por ejemplo, muchos arrendadores exigen, además de una nómina lo bastante alta como para garantizar el pago de las mensualidades, un aval. Si para un adulto ya es difícil reunir esos requisitos, para los jóvenes extutelados, es decir, los que hasta los 18 años han vivido en las instituciones por falta de red familiar, lo es aún más.

Basta recordar que la tasa de emancipación de las personas entre los 16 y los 29 años residentes en Asturias ha bajado del 20,8% del primer semestre de 2016 al 18,4% en el segundo. La media nacional se sitúa en el 19,5 %, según datos el Observatorio de Emancipación. En estos casos, la formación, el empleo y la salud son factores determinantes a la hora de abordar las oportunidades de acceso a la vivienda. Por eso, desde la organización Identidad Para Ellos y Ellas (IPE), dedicada a estos jóvenes sin familia, trabajan estas áreas a conciencia.

«Ayudamos a personas que, de la noche a la mañana, pasan de estar en un sistema tutelado a no tener nada. Intentamos crear un vínculo con el joven y que nos sienta de una manera cercana. No como un amigo, porque no lo somos, sino como unos profesionales asépticos», explica Santiago García, trabajador social de IPE. La asociación recibió, el pasado jueves, la visita del director general de Vivienda del Principado de Asturias, Fermín Bravo, para buscar posibles líneas de actuación en cuanto al acceso a la vivienda de los jóvenes extutelados. «Los integrantes de IPE me presentaron las dificultades del colectivo con el que trabajan y uno de los mayores obstáculos es el de la vivienda. Vamos a intentar estudiar qué posibilidades de colaboración podemos tener en este terreno y tratar de poner en marcha un enclave de viviendas protegido para los extutelados», adelantó Bravo.

La asociación IPE lleva ayudando a los extutelados desde el año 2002 pero seis años después, en 2008, cambiaron su política de funcionamiento y apostaron por la cercanía y la intervención directa. «En el momento en que estos chavales cumplen 18 años, ya son adultos. Tienen que enfrentarse a un proceso de emancipación de la entidad pública que los tutelaba. Cuando te emancipas es necesario tener trabajo, una vivienda, tus papeles en regla, una vida centrada... Y ellos no tienen nada de eso. Su llegada a la edad adulta es un salto abrupto y sin red», ilustró el secretario de IPE, José Pablo Calleja.

Dentro de las tareas que asume la asociación se encuentra la dotación de apoyo que necesitan estas personas, desde el punto de vista emocional. «Animarles, apoyarles, acompañarles adonde haga falta y no cerrarles la puerta. Estos chicos, con esta edad, no pueden acceder a un mercado normalizado de vivienda porque no tienen recursos. Los empleos a los que aspiran no les dan la estabilidad suficiente. Por eso necesitamos crear algún enclave protegido de vivienda para ellos y que no se vean obligados a demandar los recursos de personas sin hogar. Son muy jóvenes», insistió.

Unas sesenta personas han sido atendidas por IPE desde su creación. A día de hoy están trabajando con diez casos. No se centran en la cifra, es decir, en la cantidad de casos que han abordado, sino en la calidad con la que se ha hecho. «Pensamos más en lo cualitativo, en que salga todo bien. Sin embargo, también ha habido casos que no han funcionado, porque trabajamos con 'material humano', algo muy volátil», explicaron los representantes de IPE.

Proyectos para el futuro

La trayectoria de la asociación ha sido positiva, según valoraron sus componentes. «Hemos crecido, poco a poco, durante estos años. Nos hemos dado a conocer y, además, hemos recibido financiación para continuar ayudando a estas personas».

Este balance permite que IPE siga planteando proyectos de futuro como el de acceso a la vivienda, que abordaron con Fermín Bravo, y otro que tiene que ver con la mentoría social. «Si hay familias que tutelan o acogen a menores... ¿Por qué no puede haber otras familias que quieran ser, simplemente, mentores de uno de estos chavales? Quedar con ellos de vez en cuando, preguntarles cómo están y si necesitan algo. Esta idea funciona ya en Cataluña y nos gustaría poder traerla aquí», plantearon los representantes de IPE.

Temas

Gijón

Fotos

Vídeos