Los ciclistas piden «más civismo»

Un grupo de ciclistas en el recorrido organizado por Asturies con Bici. / ARNALDO GARCÍA
Un grupo de ciclistas en el recorrido organizado por Asturies con Bici. / ARNALDO GARCÍA

Asturies con Bici cumple diez años con un recorrido de 16 kilómetros que acabó en un magüestu en el Pueblo de Asturias

LAURA CASTRO GIJÓN.

Los participantes en el 'Biciamagüestu' organizado por Asturies con Bici aprovecharon para reivindicar su medio de transporte. La asociación cumple diez años y lo celebró con un recorrido de 16 kilómetros que partía desde su sede en la calle Puerto Cerredo y atravesaba Nuevo Gijón, Roces Sur, Mareo, Granda, Ceares y Viesques hasta llegar al Tendayu del Pueblo de Asturias, donde festejaron el aniversario y el cierre de la temporada con castañas, sidra dulce y un espectáculo de danza.

La actividad sirvió para poner de manifiesto el descontento de muchos ciclistas, que aseguraron que no se sienten respetados por el resto de ciudadanos. Así lo indicaba Emilia Camblor, una socia veterana de Asturies con Bici, quien denunció que «no se nos tiene ninguna consideración, ni cuando vamos por el carril-bici ni cuando circulamos por la carretera. Los más peligrosos son los autobuses y los taxistas, pues nos arrinconan y ponen a menudo nuestra vida en riesgo».

En este sentido se expresó también David Padilla, un principiante en las aventuras organizadas por Asturies con Bici, pero con muchos años de experiencia como ciclista urbano. «La falta de civismo es más que notable. Tenemos que ir siempre con mil ojos», criticó Padilla, quien acudió al 'Biciamagüestu' acompañado de su hijo Yago, de seis años. «Cuando vas con los niños, siempre intentas tener más cuidado. A veces da miedo, pero es importante no transmitírselo a los más pequeños. Está bien que le tengan respeto a ir en bicicleta por ciudad, pues así irán con más cuidado cuando sean mayores», explicó este padre gijonés. Asimismo, destacó que «también es una forma de concienciarles a ellos, para que en el futuro sean más cívicos y sigan luchando para lograr leyes más exigentes y que se vea que la bicicleta es un medio de transporte real».

«Falta continuidad»

Menos críticos se mostraron Beatriz Ordás y Alberto Dorda. Estos dos madrileños abandonaron la capital hace un año y medio, pues Gijón se adaptaba más a su estilo de vida. «Buscamos una casa que estuviera conectada por carril-bici con alguna escuela para poder llevar a los niños en el carrito», indicó Ordás. Ambos creen que «estamos mejorando en el respeto a los ciclistas, pero aún nos queda mucho para parecernos a otros países como Holanda». Según Dorda, «los carriles-bici de Gijón tienen un problema principal: la falta de continuidad».

A esta idea apuntaba también Emilia Camblor, quien aprovechó la ocasión también para hacer autocrítica. «Nosotros también cometemos irregularidades como ir con la bicicleta por la acera. Al final es una cuestión de respeto mutuo», afirmó esta gijonesa. «Todos necesitamos una reeducación en civismo importante», planteó.

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