Las científicas invaden las aulas

Dos estudiantes de Secundaria instruyen a varios alumnos de Primaria. /  AURELIO FLÓREZ
Dos estudiantes de Secundaria instruyen a varios alumnos de Primaria. / AURELIO FLÓREZ

Los alumnos nombran 'Científica del Año' a Margarita Salas, quien les anima a seguir trabajando: «El esfuerzo siempre tiene su recompensa» El Colegio San Miguel se vuelca en la celebración del Día de la Ciencia en femenino

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

«Nací en Polonia en 1867. Estudié en la Universidad de París, obtuve el premio Nobel de Física y así me convertí en la primera mujer del mundo en obtener este galardón. En aquella época era algo impensable». Veinteséis atónitos alumnos de entre 6 y 7 años escuchaban, boquiabiertos, a Marie Curie. Ayer se pasó por las clases del colegio San Miguel, que celebraba el Día de la Ciencia en Femenino. Encarnada por la estudiante Carla Berros, la científica enumeró sus logros y culminó su exposición con una exhortación: «¡Podéis ser lo que queráis, pero recordad que todo éxito conlleva mucho estudio!».

En el día de Pi, las científicas se convirtieron en protagonistas de una jornada que implicó a docentes, padres y alumnos por igual y que culminó varios meses de trabajo intensivo en los que tanto en las aulas como en casa descubrieron y debatieron acerca de las biografías y descubrimientos de Hipatia, Rosalind Franklin o Ada Lovelace. Elegida 'Científica del Año' por la comunidad educativa, la valdesana Margarita Salas ocupó un lugar destacado en las celebraciones e incluso mandó un mensaje de apoyo al colegio: «Me consta que habéis trabajado mucho y debéis estar muy orgullosos del trabajo realizado, ya que el esfuerzo siempre tiene su recompensa».

«Nos dimos cuenta de que conocían a muchos científicos hombres, pero a pocas mujeres investigadoras», explica Roberto Fernández, profesor del departamento de Ciencias. Por ello, decidieron poner el foco en la ciencia en femenino: «Puesto que uno de nuestros objetivos es educar en igualdad, nos pareció oportuno mostrar a nuestros alumnos que todos pueden aspirar a una carrera científica». Con esa idea en mente, programaron para su día de la Ciencia una serie de actividades -juegos, visionado de documentales, talleres y charlas- orientadas a divulgar a todos los alumnos del centro las aportaciones de decenas de mujeres. El proyecto, en el que llevan volcados todo el cuatrimestre, ya está dando sus frutos. «En las redacciones de 'Yo de mayor quiero ser...' están apareciendo biólogas, químicas o físicas», comenta, satisfecho, el profesor.

«Vimos que los alumnos conocían a muchos científicos, pero a muy pocas investigadoras»

Durante todo el día, los mayores del centro se encargaron de enseñar al resto los resultados de sus investigaciones. Divididos por grupos, hicieron lluvias de ideas e inventaron crucigramas y todo tipo de juegos para ejercer de 'profes' y trasladar mejor la labor de las científicas protagonistas. La jornada comenzó con una presentación de los alumnos de 1º de la ESO en la que pusieron en valor el papel de la mujer en la ciencia a lo largo de la Historia. Así, a través de un sencillo juego de 'Quién inventó qué', los más pequeños descubrieron que inventos tan cotidianos como el wifi o los pañales salieron de las mentes de dos féminas.

Perros y chimpancés

Tras escuchar las exposiciones de los mayores, los pequeños trataban a las investigadoras con familiaridad, casi de tú a tú, e incluso tenían favoritas. La de Mateo González, de 7 años, «Marie Curie, porque ganó el premio Nobel». «Es muy guay conocerlas», afirma Mateo, quien aclara que «antes no sabía el nombre de ninguna chica científica, pero ahora sé qué pueden ser muy buenas». Él también se dedicará a la investigación. «Aunque todavía no haya inventado nada», concede, tiene claro que quiere ser inventor.

A su lado, Carla Ramos (6 años) está igualmente segura de su vocación. Se inclina por veterinaria «o paseadora de perros, porque me gustan mucho los animales como a Jane Goodall, que adoptó a los chimpancés». «Yo no sabía que las chicas podíamos trabajar en laboratorios, pero he aprendido que sí». De 1º de Primaria hasta 4º de la ESO, no queda niño en el colegio San Miguel que desconozca que la ciencia es más una cuestión de aptitud que de sexo.

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