Cimavilla pide gestionar Tabacalera a través de una cooperativa cultural

Colectivos ciudadanos, culturales y políticos posan en la plaza de Arturo Arias, ante la fachada de Tabacalera, tras la presentación de su plan de usos para el edificio. / DANIEL MORA

Colectivos ciudadanos defienden reservar espacios para las oficinas del FICX, museo, talleres productivos, locales de ensayo y una biblioteca

MARCOS MORO GIJÓN.

Una cooperativa cultural de carácter público-privado. Ese es el modelo de gestión para Tabacalera que defienden los colectivos ciudadanos de Cimavilla implicados desde hace dos años en la concreción de un plan de usos para el histórico edificio basado en el consenso y que ayude a mejorar la realidad social, económica, histórica y laboral del barrio alto y del resto de la ciudad.

Estos colectivos vinculados al barrio alto han analizado el modelo cooperativo de La Friche La Belle de Mai, en Marsella, pero piden a instituciones y representantes políticos que estudien los proyectos de éxito llevados a cabo en España y Europa que han permitido incluir bajo este paraguas de la cooperativa a los agentes institucionales (locales, autonómicos e incluso estatales), sociales, culturales y empresariales, así como a productores, profesionales y usuarios en el sentido más amplio.

En contexto

En ese modelo de gestión podrían tener acomodo junto a instituciones públicas, patrocinadores y empresas susceptibles de convertirse en clientes de las iniciativas que puedan surgir dentro de la cooperativa una panoplia extensa de entidades y colectivos. Por ejemplo, iniciativas ya existentes en la ciudad como el FICX, Fetén, Motiva o Laboral; instituciones del barrio alto como el Museo Jovellanos o la Fundación Alvargonzález; y colectivos de carácter cultural como Espacio Local o La Caja de Músicos. Pero también podrían tener cabida ciudadanos particulares, charangas de carnaval, asociaciones vecinales, así como profesionales y empresas del ámbito de la cultura de todo tipo.

Según estas entidades el modelo de gestión cooperativo «ofrece una fórmula que permite conservar la independencia e identidad de cada uno de estos actores a la vez que ofrece la posibilidad de generar sinergias y estrategias de colaboración». En su opinión, también permite «un proyecto sostenible a largo plazo y sacar el máximo partido a las industrias culturales y creativas existentes o venideras en el ámbito local, autonómico, estatal y europeo».

La propuesta de usos y gestión fue presentada ayer en la plaza de Arturo Arias ante más de medio centenar de personas a los pies de la fachada andamiada del complejo de Tabacalera, que lleva en obras desde mayo de 2016 para consolidar su estructura. Carlos Vara, portavoz de la Plataforma Ciudadana Tabacalera; Sergio Álvarez, presidente vecinal de Cimavilla; Inés Lázaro, de la Asociación Hostelería de Cimavilla, y Ana González, representante de las cigarreras, fueron los encargados de la puesta en escena con una exposición coral del documento participativo.

Los portavoces de estos colectivos resumieron que lo que se pretende con su propuesta es un conjunto de tres usos conectados y retroalimentados entre sí: «Producir, pensar y mostrar». Todo ello para conseguir «un espacio integrado y abierto que dinamice económica y culturalmente a Cimavilla y, por extensión, a toda la ciudad».

Mostrar y experimentar

Defienden que Tabacalera sea un espacio con locales de ensayo y biblioteca en que se produzcan tanto objetos como ideas y experiencias. La parte de producción tangible se cubriría con la integración de talleres y espacios para la Comisión de Festejos de Cimavilla, el colectivo 'maker', artesanos, colectivos de permacultura e individuos que busquen desarrollarse profesionalmente. El objetivo es que el complejo se convierta en un lugar de referencia para llevar a cabo proyectos que impliquen la fabricación o producción de productos físicos para negocios, actividades y entidades. Para la producción intangible se plantea que el edificio sea el espacio donde diseñadores de producto o gráficos, redactores de textos, realizadores audiovisuales, fotógrafos y otras profesiones vinculadas a los sectores creativos y culturales puedan desarrollar su actividad y se ponga en contacto con clientes, audiencias y posibles colaboradores.

Los colectivos del barrio alto reclaman el establecimiento en el edificio de las oficinas del FICX y de un punto de reunión físico y encuentro periódico entre técnicos municipales de distintas áreas, vecinos, colectivos y profesionales.

Por último, abogan por que Tabacalera sea un sitio para mostrar y experimentar donde ciudadanos y visitantes tomen contacto con el pulso de su actividad. Además del contenido museístico y patrimonial, que albergaría principalmente la planta baja, proponen conservar y mostrar la herencia de las cigarreras.

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