«En cinco años habrá una importante renovación en las plantillas de enfermería»

El decano, en una de las aulas de la Facultad de Enfermería de Gijón. /JOAQUÍN PAÑEDA
El decano, en una de las aulas de la Facultad de Enfermería de Gijón. / JOAQUÍN PAÑEDA

Fernando Alonso, Decano de la Facultad de Enfermería de Gijón: «Es lógico y positivo que nuestra facultad sea uno de los motores del campus de Ciencias de la Salud de Gijón»

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

La reforma del hospital de Cabueñes conllevará la demolición de la actual Facultad de Enfermería de Gijón y la construcción de un nuevo edificio docente. Más a largo plazo, la Universidad de Oviedo también se plantea asumir como propio el centro adscrito, que en la actualidad depende administrativamente del Servicio de Salud del Principado y la Consejería de Sanidad. De momento, el futuro más inmediato de la facultad que desde 2014 dirige Fernando Alonso (Mieres, 1963), diplomado en Enfermería y doctor en Psicología por la Universidad de Oviedo, pasa por el inicio del curso, el próximo día 12.

-¿Todo preparado ya?

-Sí. Realmente está todo muy rodado. Quizá el principal apurón que tenemos es porque ya iniciamos el curso con prácticas clínicas para los alumnos de cuarto y es lo que queda por organizar en esta primera semana.

-Tienen la séptima nota de corte más alta de la Universidad de Oviedo. Eso significa que reciben alumnos con muy buen expediente.

-En todos los grados de Ciencias de la Salud son muy altas. Esto luego se traduce en que los resultados de rendimiento también son altos y las tasas de abandono, muy bajas.

-Con solo setenta plazas, ¿cuánta gente queda fuera?

-El día 20 saldrá el último listado y tendremos los datos definitivos, pero en los últimos años han sido algo más de trescientos.

-¿Convendría ampliar la oferta?

-Tenemos un número adecuado de plazas para nuestra capacidad docente y para ofrecer una formación de calidad.

-¿El mercado laboral no demanda más profesionales?

-Debería. En España tenemos un déficit de enfermeras que es tradicional. Nuestra ratio es la más baja de Europa y las necesidades del sistema sanitario, con los cambios que se han producido en el padrón epidemiológico, con el envejecimiento de la población, con el incremento de las enfermedades crónicas, con el aumento la dependencia, con los problemas asociados a los determinantes de la salud y con la necesidad de potenciar la promoción y la prevención, hacen necesarias más enfermeras. Además, hay un envejecimiento de las plantillas que hará que de aquí a los próximos cinco años vaya a haber una renovación importante de personal porque se va a jubilar mucha gente.

-¿Está garantizado el relevo?

-Creo que con la oferta anual de plazas del centro propio de la Universidad y esta facultad, ciento setenta en total en primer curso, vamos a poder dar respuesta a esas necesidades.

-¿Actualmente, hay trabajo?

-Existe un paro estructural importante, aunque tengo la impresión de que en estos dos últimos años se está moviendo más el mercado laboral, que hay más contratación temporal.

-Ha dicho de sus alumnos que 'son muy valorados en el extranjero'. ¿Aquí no?

-Las personas que se van fuera buscan una posibilidad de trabajar que aquí no encuentran. Tenemos alumnos en Inglaterra, pero también en Holanda, Malta, Emiratos Árabes...

Lo bueno de Bolonia

-¿Qué análisis hace del Plan Bolonia, que aquí se implantó en 2009?

-Para Enfermería ha sido muy positivo porque se rompió el techo que tenía antes la profesión. Los graduados tienen unas oportunidades que hace unos años eran inimaginables. La aspiración ya no es finalizar los estudios y que te llamen para trabajar. Ahora hay otras alternativas. Por ejemplo, muchos preparan el examen EIR, para realizar una especialidad. Es un examen muy competitivo por el limitado número de plazas que hay y nosotros tenemos un índice de aprobados muy alto. También hay quien decide hacer un máster con la idea de que les abra la puerta del mercado laboral con un perfil muy específico o bien cursar un doctorado.

-¿Qué cambios ha habido en la facultad desde que usted es decano?

-En los tres primeros años de este equipo directivo hubo una renovación profunda del profesorado, un plan de inversiones muy ambicioso, que nos permitió mejorar los equipamientos y una modificación de la organización docente. Ahora mismo tenemos una estructura muy adaptada a los requisitos del Plan Bolonia y a las necesidades del grado.

-¿Alguna pretensión en cartera?

-Estamos pensando dónde queremos poner la facultad en los próximos cuatro años. Estamos pensando en otros proyectos, como la posibilidad de ofertar algún postgrado. Creo que es por donde tenemos que crecer.

-Las obras de ampliación de Cabueñes supondrán el derribo de la actual facultad. ¿Quedó pequeña?

-El edificio sí se ha quedado pequeño. El Plan Bolonia tiene unas exigencias que no tenía la diplomatura. Se necesitan más espacios, más aulas para grupos pequeños, laboratorios, etcétera. Estamos subsanando las deficiencias estructurales del actual edificio con equipamientos de Cabueñes. Por ejemplo, nuestros laboratorios de Bioquímica y Biología están ubicados en el hospital.

-En la mente del actual equipo rectoral está que dejen de ser un centro adscrito para convertirse en centro propio de la Universidad.

-Pasar a ser un centro propio, en lo que es la impartición del grado, no supondría ninguna diferencia. Solo cambiaría la dependencia administrativa del centro.

-También plantea que se convierta en sede de los estudios de Ciencias de la Salud en Gijón, con la futura Ingeniería Biomédica.

-Gijón es un área sanitaria muy importante, con unos dispositivos asistenciales potentes y unos profesionales con una gran vocación docente. Tiene sentido que la facultad de Enfermería sea uno de los motores de este Campus de la Salud. Es algo lógico y positivo. La lectura positiva que saco de esto es que tanto la Universidad como la Consejería de Sanidad apuestan por la continuidad del grado de Enfermería y de la facultad de Gijón.

-¿Se sigue viendo a los enfermeros como meros ayudantes del médico?

-Menos que antes, porque cada vez asumen más competencias y la profesión está más valorada, pero todavía existe un cierto desconocimiento de las funciones que desarrollan las enfermeras.

-¿El sistema sanitario aprovecha todas sus capacidades?

-No totalmente. Creo que más por una cuestión de estructura y de funcionamiento del propio sistema que por una mayor o menor voluntad de los gestores. Las enfermeras tienen mucho que aportar al sistema sanitario. Sobre todo teniendo en cuenta las necesidades en materia de salud que presenta nuestra sociedad, que son sobre todo de cuidados.

-¿Qué competencias pueden asumir que ahora no están asumiendo?

-Más que no se estén asumiendo, que no se están asumiendo plenamente o que no se están priorizando dentro de un sistema que está excesivamente medicalizado bajo mi opinión. El sistema debería adaptarse a una nueva realidad que es el de las especialidades de enfermería para que estos especialistas pueden desarrollar sus funciones.

-¿Deberían poder recetar?

-Como decía Suárez, sería hacer normal a nivel legal lo que es normal a nivel de la calle. Las enfermeras están prescribiendo determinados productos sanitarios. Sería normalizar una situación para la que son perfectamente competentes.

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