Una gijonesa recarga la tarjeta del autobús con cinco euros y le dan saldo hasta 2040

Extracto con el saldo de cinco millones y últimos movimientos de Mayte con su tarjeta. A su lado, el resguardo de la recarga de cinco euros. / E. C.
Extracto con el saldo de cinco millones y últimos movimientos de Mayte con su tarjeta. A su lado, el resguardo de la recarga de cinco euros. / E. C.

EMTUSA atribuye a un fallo informático la cifra millonaria que se ingresó en el monedero electrónico

M. MORO GIJÓN.

Mayte Rodríguez del Riego, una vecina de La Calzada fue el martes a recargar su tarjeta ciudadana para el autobús a un quiosco del barrio. Pidió que le renovaran el crédito con cinco euros, pero la máquina validadora le devolvió un saldo de más de cinco millones de euros. En concreto, 5.052.907, 70 euros para viajar en las líneas regulares de EMTUSA hasta el 1 de enero de 2040.

Según explica Mayte, ama de casa de 56 años, su sorpresa fue mayúscula al saber que tenía en su monedero electrónico acceso a una cuenta equivalente a un gran premio de la Lotería. El primero en darse cuenta de lo que había sucedido con su tarjeta y de decírselo a la 'afortunada' fue el quiosquero tras entregarle el resguardo de su compra.

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Mayte consultó en un cajero ciudadano y comprobó que lo que le acaban de contar era cierto. Que el extracto de movimientos recientes del monedero de su tarjeta reflejaba ese saldo con siete dígitos. También comprobó, según explicó a EL COMERCIO, que podía viajar con total normalidad en el transporte municipal con su abarrotado monedero electrónico. Ayer por la mañana, sin ir más lejos, hizo uso sin problemas de la línea 12 (EL Cerillero-Contrueces). El gerente de EMTUSA, Juan José Piniella, aseguró ayer que lo que le ha sucedido a esta mujer «se trata de una anécdota, un capricho de la informática que se detectó nada más que ella hizo la recarga en el quiosco». Para poder seguir usando la tarjeta y que no quede invalidada, indicó Piniella, Mayte tendrá que acudir a la oficina de EMTUSA de la Acerona para «recalibrarla». Un desplazamiento y una forma de proceder que nadie le ha notificado a la interfecta. «Echan a un niño del autobús por 80 céntimos y no se preocupan de a quién le ingresan cinco millones de euros», se queja esta vecina de la calle Costa Rica.

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