«La ciudad precisa de la naturaleza para sobrevivir. Hay que darle su espacio»

«La ciudad precisa de la naturaleza para sobrevivir. Hay que darle su espacio»
José Fariña, momentos antes de la conferencia. / ARNALDO GARCÍA

El catedrático de Urbanismo José Fariña destaca en su charla cómo la sostenibilidad debe impregnar todas las políticas de ordenación

P. SUÁREZ GIJÓN.

Aprovechar la actual tramitación del plan de movilidad para transmitir la importancia de las ciudades sostenibles y el potencial de Gijón para aunar sostenibilidad y accesibilidad. Este fue el propósito de la conferencia que impartió ayer el catedrático de Urbanismo de la Univesidad Politécnica de Madrid, José Fariña, en el centro municipal de El Coto.

Fariña reconoció la degradación que ha sufrido el término 'sostenible' durante estos últimos años, pero insistió en la necesidad de que la naturaleza encuentre su espacio en la ciudad para que este sea más segura en términos de contaminación y las enfermedades que ésta conlleva al ser humano. «Una ciudad con muchas pequeñas zonas verdes, en lugar de una muy grande y alejada, contribuye a la seguridad del lugar y aumenta la calidad de vida de las personas», afirmó.

Respecto al cambio que han experimentado las áreas metropolitanas a consecuencia de la construcción y la continua expansión del territorio, Fariña afirma que antes «todo era rural menos una pequeña zona urbanizable», mientras ahora es justo lo contrario. Esta situación considera el catedrático que no parece preocupar a los ciudadanos cuando, según afirmó, «es algo muy relevante» para las personas. «Cómo se organiza una ciudad nos afecta mucho más de lo que creemos pese a que la gente lo ve como algo ajeno a su vida», afirmó. Sin embargo, no quiso entrar a valorar directamente la situación de Gijón pues considera que la organización de una ciudad es algo que tiene que ser decidido por los habitantes de la misma, debido a que solo éstos conocen las necesidades que precisan cubrir. En este sentido, insistió en que no se puede extrapolar a otras ciudades el modelo que funcione en otra distinta, ya que cada una debe crear el modelo que más se ajuste a sus características.

«A lo largo de la historia se han dado muchos casos de ciudades que han adaptado modelos de otras sin tener en cuenta condiciones tan básicas como el clima y que por tanto han fracasado», declaró.

Diseñadas para hombres

Otro de los temas hacia los que derivó la ponencia fue el hecho de que actualmente las ciudades, según el catedrático, «están diseñadas para varones sanos de entre 30 y 50 años», lo cual precisa de un cambio y una adaptación a las necesidades de otros colectivos como son las mujeres, los jóvenes o las personas mayores.

En lo que también insistió especialmente Fariña fue en la necesidad de la participación ciudadana a la hora de plantear la organización de una urbe. «Hay que trabajar en este sentido, porque es mucho más necesario de lo que la gente considera», aseguró.

En este sentido, el catedrático también destacó la importancia de un criterio a la hora de programar el crecimiento de una ciudad. Según Fariña, no es aconsejable que se mezcle el partidismo con el urbanismo, pues para una organización exitosa «se precisa de un proyecto a largo plazo, de entre 20 y 30 años vista».

La actividad fue organizada por Equo Asturias.

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