Cuando la Ciudadela de Capua estaba llena de vida

Paneles de cuatro metros. Muestra de cuatro de las seis ilustraciones elaboradas por 'Neto' que decorarán las paredes del acceso a la Ciudadela.
Paneles de cuatro metros. Muestra de cuatro de las seis ilustraciones elaboradas por 'Neto' que decorarán las paredes del acceso a la Ciudadela. / ERNESTO GARCÍA

El dibujante de EL COMERCIO 'Neto' García del Castillo ideó seis ilustraciones que recrean la vida en este conjunto de viviendas

LAURA CASTRO GIJÓN.

Evocar la vida en la Ciudadela de Celestino Solar, en Capua. Este es el objetivo que se marcó el dibujante de las tiras cómicas de EL COMERCIO, Ernesto García del Castillo, 'Neto', cuando le encomendaron la misión de decorar el pasadizo de acceso a este conjunto de 23 viviendas y dos patios construido en 1877. Su colaboración artística forma parte de las mejoras realizadas durante estos últimos meses que podrán verse en la reapertura de este viernes.

'Neto' no lo tuvo fácil, según reconoce, pues «tenía que darle 'luz' a un pasadizo ciego entre dos fachadas de unos quince metros, desangelado y lúgubre». Empezó como hace siempre, con papel y tinta china, porque es «un dibujante de la vieja escuela que necesita sentir la textura de las hojas». Siguiendo el hilo conductor de rehabilitación de la Ciudadela, 'Neto' eligió como temática la vida. «Quería reflejar actividad y movimiento para evocar y honrar a la última generación que estuvo allí en la década de los ochenta del siglo XX», justo antes de que las casas se derribaran por cuestiones de salubridad.

Una intención que se aprecia con facilidad en la ilustración 'La vista general'. Sirviéndose de la simulación de una imagen aérea, 'Neto' aprovechó el espacio, el color y los detalles para transmitir esa vida en la Ciudadela y plasmar el paso del tiempo. Dividió la ilustración en tres zonas y con el paso del blanco y negro al sepia y finalmente al color reflejó los casi cien años que las viviendas permanecieron habitadas. Una evolución que también quiso inmortalizar a través de las vestimentas que van modificándose con el paso del siglo XIX al XX.

Ofrecen «un primer vistazo» de lo que el público encontrará en el interior

Cuatro metros cada dibujo

El tamaño de cada uno de los seis paneles, de cuatro metros de largo, le complicó el trabajo al ilustrador. «Los dibujé en papel de un metro, pero luego tuve que pasarlo a formato digital para aplicar el color. Su reproducción era demasiado grande para hacerlo a mano y que produjera el efecto visual que pretendía. Tuve que trabajar con resoluciones muy altas», explica.

Su obra se centra exclusivamente en las ilustraciones, prefirió dejar «las explicaciones histórica y museísticas para el interior». Aún así, 'Neto' quiso darles a los visitantes un «primer vistazo» de lo que se encontrarían una vez atraviesen el pasadizo. Por eso, «cada dibujo representa un escenario diferente de la Ciudadela», señala su autor. A pesar de que capturó cada rincón de este conjunto de viviendas de Capua, para el artista una de las ilustraciones más didácticas para el público es la que muestra el interior de una de las casas. Dos habitaciones, una cocina y un comedor. No podía faltar la vida tampoco en ella y por eso dibujó «a una familia de entonces en un día cualquiera» con la madre en la cocina, el padre en el comedor, la abuela tejiendo en la entrada y los niños jugando en el patio pequeño que conectaba las 23 viviendas.

Apertura el viernes

'Neto' todavía no ha visto su obra colocada en el callejón de acceso a la Ciudadela. Asegura que está «a la expectativa», pues nunca había trabajado con formatos tan grandes y le preocupa que el resultado final no sea como imaginaba. Sin embargo, prefiere esperar hasta el viernes, día de la reapertura, para verlo.

Llevaba varios meses cerrado para la reparación de sus edificaciones y la ampliación de sus contenidos. Durante este tiempo, se ejecutaron nuevas cubiertas, reforma de los sistemas eléctricos y de iluminación y varios trabajos de fontanería y pintura, entre otros.

Asimismo, se ha rediseñado por completo la museografía del espacio, con nuevos contenidos como una cuidada recreación del interior de una de estas viviendas obreras. El conjunto de Celestino Solar llegó a tener hasta 106 habitantes durante la década de 1920 que fueron descendiendo después de la guerra civil hasta llegar a los noventa. En 2003 se rehabilitó esta ciudadela para convertirla en museo, pues era la única muestra que quedaba de las más de doscientas similares que hubo en Gijón. Desde este viernes, volverá a estar abierta al público que quiera rememorar cómo era la vida de las familias obreras desde 1877.

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