«El coaching es un negocio que venden como autoayuda»

Nínive Alonso. / A. G.-O.

«Las rupturas, los duelos por muerte o que te echen del trabajo es lo que más desorganiza nuestra vida emocional»Nínive Alonso Terapeuta filosófica

ALICIA G.-OVIES GIJÓN.

Nínive Alonso (Gijón, 1985) comenzó Derecho con la intención de cambiar el mundo hasta que se dio cuenta de que todas las personas tenían que aportar su granito de arena para que fuera posible. Por ello, decidió licenciarse también en Filosofía, donde se especializó en terapia filosófica. Disciplina dada a conocer gracias al libro 'Más Platón y menos prozac', de Lou Marinoff. Actualmente trabaja en su propia publicación, 'Tu fortaleza', en la que a través de un castillo da las claves para aprender a organizar los sentimientos.

-¿Qué es la terapia filosófica?

-Es una psicoterapia. Te ayuda a poner en orden tus emociones y alcanzar la felicidad. Parece que los filósofos nos hemos sumado al carro de la autoayuda y la felicidad, pero no. Para el filósofo es el territorio de su disciplina desde hace veintiséis siglos. Es nuestro trabajo. El terapeuta filosófico lo es por un compromiso con el ser humano.

-¿Cuál es la situación de esta disciplina en España?

-Estamos comenzando. Es un trabajo arduo porque, a diferencia de otros países más liberales, aquí hay una academia teórica muy grande. Son muy reacios a las incorporaciones de nuevas versiones. Es muy difícil. Somos pocos. Hay algo en Madrid, en Barcelona y en el sur.

-¿Cómo se trabaja para lograr la felicidad?

-Cuando tenemos algún problema emocional es siempre una forma desorganizada de tu puzzle emocional. El paciente es un tipo activo, debe comprometerse. Nosotros empezamos primero analizando en qué situación está y luego le damos herramientas a través, en mi caso, del cine. Las películas nos enseñan formas de vida diferentes y qué debemos hacer para alcanzar nuestros objetivos. Las rupturas sentimentales, los duelos por muerte o que te echen de un trabajo son las cuestiones que más desorganizan nuestra vida emocional.

-¿Qué diferencia hay entre acudir a un filósofo o a un psicólogo?

-Lo primero es sentirse a gusto con esa persona. Cuando acudes a otro tipo de terapeutas, normalmente, no hay tutorización, no hay seguimiento. Cuando pasas por la puerta vuelves a estar solo. Si hace falta salir con él a la calle, se hace. Eso no debe pasar con un filosofo. Además nosotros no insertamos a la persona en un cuerpo de patología. Estamos en lucha contra las etiquetas.

-En los últimos años se ha empezado a hablar mucho del coaching. ¿Qué opina de esta materia?

-Es la panacea de una sociedad plenamente enfocada a lo económico. Lo que hace es optimizar a cualquier precio y solo hablan del alcance de objetivos de modo empresarial. Los seres humanos no somos recursos. Decía Kant que el ser humano es un fin en sí mismo. La felicidad también lo es. El coaching se mueve en el territorio de los negocios, del I+D+i, pero lo venden como autoayuda. La filosofía no pasa de moda, esto sí lo hará.

-¿Qué tipo de clientes vienen a su consulta?

-Creo que tenemos un largo camino en este sentido. Suele ser gente con educación superior. Hay una especie de consideración de que la filosofía es elitista. Eso no es cierto. El filosofo debe adecuar su lenguaje y sus herramientas al paciente. Debe trabajar con todo tipo de personas.

-Está trabajando en su propio libro, ¿qué puede esperar el lector?

-Sí, se titula 'Tu fortaleza'. En él hablo de un castillo como representación de la vida de una persona. Por ejemplo, un personaje es el archivero emocional, que se encarga de guardar nuestro aprendizaje.

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