«Comed bien y no peguéis a los hermanos»

El príncipe Abdeladid, con los niños, en el Ateneo de La Calzada. / PALOMA UCHA
El príncipe Abdeladid, con los niños, en el Ateneo de La Calzada. / PALOMA UCHA

Abdeladid da consejos a los niños en La Calzada para recibir unos buenos reyes | «Si pedís muchas cosas no os lo traerán todo. Si pedís algo muy caro o una mascota debéis contar con el permiso de vuestros padres», les dice

A. A. M. GIJÓN.

Los niños están avisados. No podrán decir, si se llevan algún chasco el día de reyes, que no conocían las 'reglas' del amanecer más esperado del año. El Príncipe Abdeladid, emisario de sus majestades de Oriente, se encargó ayer personalmente de darles unos consejos amistosos durante la recepción organizada en el Ateneo de La Calzada. Lo primero que hizo ante su expectante audiencia, fue leerles en voz alta, a todos a un tiempo, una misiva escrita de su puño y letra por Melchor, Gaspar y Baltasar. En ella, los Reyes Magos insistían en dos ideas. Una, en comer bien. O sea, obedecer a los padres cuando están en la mesa con objeto de alimentarse de una forma adecuada para crecer como Pau Gasol y no dar demasiados problemas en el desayuno, el almuerzo de media mañana la comida, la merienda o la cena. Y la otra no pegar a los hermanos, ni tampoco a los amigos.

Un buen comportamiento con unos, unida a la alimentación adecuada, serían las dos patas del banco para garantizarse un sofá bien surtido de regalos en la mañana de este sábado, 6 de enero.

La tercera pata del banco la explicó el emisario real en el vis a vis con los pequeños que acudieron a la recepción. Y ésta se refiere al contenido de la carta. Si el niño no quiere llevarse un chasco, ésta no debe ser demasiado extensa. En tal caso, advirtió Abdeladid, «podría ver defraudadas sus expectativas al faltarle algún juguete que deseaba especialmente».

Por último, advirtió de dos casos en los cuales los niños deberían «pedir consejo» a sus padres antes de echar la carta. Uno es si incluyen algún objeto demasiado caro. Y otra si piden una mascota; o sea, un perro, un gato o cualquier otro animal. Los niños tomaron nota de todo, aseguraron al príncipe que habían sido buenos y marcharon para casa redactando en su mente la misiva real.

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