La Comisión Europea propone una reducción del 20% de la merluza cantábrica en 2018

Descarga de merluza en el puerto de Avilés.
Descarga de merluza en el puerto de Avilés. / MARIETA

Las cuotas de pixines y gallos bajarían un 14% y 16%, respectivamente, mientras que la cigala quedaría vedada

E. C. GIJÓN.

El secretario general de Pesca, Alberto López-Asenjo, tiene treinta años de experiencia en la negociación de cuotas, más o menos desde el ingreso de España en la Unión Europea, y augura «dura» la que tendrá lugar los próximos días 11 y 12 de diciembre, con vistas a la aprobación de los Topes Admisibles de Capturas (TACs) de 2018. Pero la experiencia y la preparación que los técnicos españoles han iniciado ya de la siempre crucial cita hacen que, pese a todo, se muestre «sereno».

De momento, los planteamientos iniciales son inquietantes. La Comisión Europea aprobó el pasado 17 de julio unas propuestas que incluyen, por ejemplo, una reducción de la cuota de merluza del Cantábrico cifrada en el 20%. Pero otras especies de gran importancia para la flota asturiana cuentan también con propuestas restrictivas, caso de los distintos tipos de pixín, con una reducción del 14%, y de los gallos, que perderían un 16% de cuota respecto a 2017.

García-Asenjo confía en «mejorar lo que están planteando», pero sabe que para conseguirlo hay que presentar argumentos distintos a los que esgrime la Comisión, y no menos solventes, así como otros nuevos orientados a «reconocer el esfuerzo que ya han realizado los pescadores». Los datos son, en ese sentido, elocuentes: la flota pesquera española estaba compuesta en 1985 por 22.000 barcos y ahora hay 9.500 censados, de los que son unos 8.700 los que se encuentran realmente operativos, según indicó el secretario general de Pesca.

«Ya hubo reestructuración»

De esa forma, dijo, «la gran reestructuración ya se produjo». Su objetivo ahora es que «el margen precautorio con el que se trabaja para preservar las especies no acabe con la flexibilidad que permite ajustar también las cuotas pesqueras a las necesidades socioeconómicas del sector», de forma que las variaciones sean paulatinas y nunca bruscas.

Sin perjuicio de que conseguir cuotas suficientes sea el fin a corto plazo, Alberto López-Asenjo presentó en recientes conferencias un programa de actuación para el desarrollo marítimo desde la perspectiva del sector pesquero. En él se propugna diferenciar las actividades sostenibles de las que no lo son. A ese respecto, el secretario general de Pesca rechaza identificar la flota industrial con actividad indeseable y flota artesanal con respeto por el medio ambiente.

De hecho, explica que «no está claro a qué debemos llamar flota artesanal. Hay quien la identifica con embarcaciones de explotación familiar, o con la bajura, o con barcos de menos de 12 metros de eslora, pero, en cualquier caso, cualquier embarcación puede ser muy dañina si no respeta las normas mientras que un buque factoría puede realizar una actividad sostenible. Lo importante -insiste- es eso, que la pesca sea sostenible y es lo que queremos identificar claramente». Pero para ello, afirma, «necesitamos datos. En ese sentido, puedo anunciar que el día 10 de octubre, uno de los mejores barcos oceanográficos que tenemos, el 'Miguel Oliver', va a iniciar en Gijón una campaña de cartografiado para conocer mejor los fondos marinos. La gestión del conocimiento es fundamental».

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