Conectados al ingenio

Sede histórica de Telefónica. Talleres infantiles de comunicaciones y visitas guiadas a los espacios más relevantes de la central, ubicada en la plaza del Carmen. / AURELIO FLÓREZ

Dieciséis ofertas fuera de hora se ganan al público, desde las tripas de Telefónica hasta el 'Cuento para dormir' de Mingotes | La Noche Blanca esquiva al orbayu y llena la ciudad de música en directo, instalaciones, juegos de luces e interesantes visitas guiadas

ANA SOLÍS GIJÓN.

No hay orbayu que valga cuando la oferta es buena. La Noche Blanca triunfó en Gijón con el ingenio desplegado en dieciséis enclaves de la ciudad, que conectó rápidamente con los noctámbulos. Desde la música en directo hasta los cuentos pasando por las visitas guiadas a las tripas de Telefónica. Sin poder esperar a que la Luna se posase en el lluvioso cielo gijonés, desde las ocho de la tarde las galerías -Adriana Suárez, ATM Altamira, Bea Villamarín, Cornión, Espacio Líquido, Gema Llamazares, Aurora Vigil-Escalera y LaSalita- e instituciones -el Antiguo Instituto, las Termas Romanas de Campo Valdés, el Museo Casa Natal de Jovellanos, Laboral Centro de Arte, el Conseyu de Mocedá de Xixón, la sede histórica de Telefónica y la Semana de Arte Contemporáneo impulsada por EL COMERCIO, ubicada en la Laboral y el Museo Barjola-, participantes abrieron sus puertas de cara a una intensa noche. Notable éxito, por otra parte, el que tuvo a pesar de la lluvia.

Mientras los establecimientos estuvieron abiertos, hasta bien entrada madrugada, la afluencia de visitantes no dejó ni un solo segundo vacíos los centros culturales. Cornión llenó toda la calle de La Merced con el arte de Miguel Mingotes, que dejó al público boquiabierto con sus pinturas sobre el escaparate principal, donde plasmó su visión gráfica de 'Cuento para dormir'. El mismo que después la galería regaló en pequeños tomos, editados para la ocasión, a los asistentes que no temieron a la lluvia. Gema Llamazares obtuvo un gran éxito con el concierto en directo del dúo musical Mona. Los juegos y luces de 'Eureka', la exposición de Pablo Armesto que acoge el Antiguo Instituto, impresionaron a los amantes del arte, que ayer no tenían prisa por marcharse para casa. La antigua sede de Telefónica en El Carmen tampoco pasó la noche sola. Centenares de personas -la organización tuvo que ampliar de 300 a 450 el número de visitas por la gran demanda existente- no quisieron perderse la oportunidad de hacer una visita guiada por el interior y descubrir así los entresijos de este histórico lugar que solo abrió sus puertas esta única noche al año. De esta forma, y encanto tras encanto, se despidió la Noche Blanca.

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