Del post-it a los carros blindados

Del post-it a los carros blindados
Alberto Sastre, de la empresa Sika, en un momento de su exposición en la EPI. / JORGE PETEIRO

La empresa Sika muestra en la EPI las múltiples aplicaciones de los adhesivos

Laura Mayordomo
LAURA MAYORDOMOGijón

Están presentes en infinidad de objetos cotidianos, pero pasan inadvertidos para la mayoría. Uno puede encontrarse adhesivos en sitios tan evidentes como un sello, un cromo o un post-it, esos papelitos amarillos empleados para dejar notas, pero también en unos zapatos, en un teléfono móvil, en electrodomésticos, en un tren de alta velocidad, en las palas de un molino eólico y hasta en un carro blindado. «La unión adhesiva está presente en todos los campos de la industria y la construcción», señaló ayer el director técnico de Industria y Adhesivos de la compañía Sika, el segundo fabricante mundial de este tipo de productos. Alberto Sastre recaló ayer en la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón para hablar de los distintos tipos de adhesivos y de sus múltiples aplicaciones, muchas de ellas «desconocidas».

Así, desveló aspectos curiosos, como que hay pegamentos que se emplean con frecuencia en medicina. Son los adhesivos de cianoacrilato, que tienen la propiedad de pegar la piel. También que el teflón es el único material del mundo que no se puede pegar con ningún adhesivo debido a que apenas tiene energía superficial, es decir «resistencia a que su superficie se vea dañada por una fuerza exterior». De ahí que se recurra a él para fabricar sartenes antiadherentes.

Los adhesivos han sustituido en múltiples campos a los tornillos o la soldadura. Uno de los casos más evidentes es la industria del motor. Prácticamente todo el proceso de montaje se hace recurriendo a uniones adhesivas. Tiene sus ventajas. Así se consiguen vehículos más ligeros. También se comprobó que, en caso de impacto, una luna instalada con adhesivo «aguanta un 20% más de carga». Y si hace cincuenta años no se encontraba ni un solo gramo de adhesivo en cualquiera de los autobuses que circulaban por nuestras carreteras, ahora lo habitual es que lleven entre 190 y 200 kilos de este material.

Sastre mencionó otras ventajas: permite mayor libertad de diseño, uniones invisibles, la absorción de ruidos y vibraciones, realizar el pegado y sellado en una sola operación y mejorar el funcionamiento mecánico.

La visita del responsable de la empresa Sika en la EPI tenía otro objetivo: animar a los alumnos de la escuela a participar en el 'Juego del Prontuario', un concurso nacional en el que cada año los estudiantes tienen que resolver un problema. En esta ocasión se les pide que diseñen un camión de dos ejes pensando en su participación en la carrera de velocidad que se disputa en julio en las salinas de Bonneville (Salt Lake City).

La competición consiste en alcanzar la mayor velocidad posible en línea recta y el récord está fijado en 285 kilómetros por hora. El ganador puede elegir entre un premio en metálico de 3.000 euros o tres meses de prácticas remuneradas en Sika. Hace dos años, la ganadora fue una alumna de la EPI, Adriana Eres.

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