Corripio asegura que el sector crítico está liderado por «grupos interesados»

Antonio Corripio, en su despacho del club. / JORGE PETEIRO

Defiende someterse a una cuestión de confianza por «responsabilidad» y advierte de que los cambios de gestión en el club no tienen vuelta atrás

M. MORO GIJÓN.

«Por responsabilidad y coherencia». Así defendió ayer el presidente del Grupo Covadonga, Antonio Corripio, la decisión de someterse a una cuestión de confianza en la asamblea del próximo 2 de septiembre en la que se volverán a votar los presupuestos reformulados de 2017. Se trata de una fórmula inédita en la historia del club y que, a diferencia de la moción de censura, no viene recogida en los estatutos.

En una entrevista radiofónica en la cadena Ser, Corripio aseguró ayer que «aunque no creemos que hayamos hecho nada lo suficientemente grave como para tener que dimitir, tampoco queremos atrincherarnos en el cargo y por eso lo ponemos a disposición de los socios». El dirigente grupista considera apropiado vincular su continuidad a la aprobación de los presupuestos «porque sin ellos el club no puede funcionar».

También identificó, sin ningún género de dudas, a los líderes del sector crítico a su gestión con «grupos interesados». «No sé qué objetivos persiguen, pero no creo que lo hagan por el bien del Grupo». De su portavoz, Melchor Fernández, explicó que antes de que se organizase el abandono masivo de la última asamblea se reunió tres veces con su directiva para pedir que se le incrementase el contrato de arrendamiento al anterior concesionario de la cafetería, Fernando Blanco. Indicó también que Fernández, que suele reunirse con otros críticos en locales del anterior hostelero, le advirtió dos días antes de la crispada asamblea «os vais o te montamos una moción de censura» y que, en ese caso, «el desprestigio profesional y personal que ello podría acarrearme sería gravísimo». También mete en ese mismo saco de «grupos interesados» al presidente de la mesa moderadora que se levantó, al tratarse del antiguo proveedor de una marca de refrescos que ya no se vende en la cafetería del Grupo.

A sus detractores también les quiso mandar otro aviso a navegantes: «aunque nos vayamos, las medidas de transparencia que esta junta directiva ha implantado en la gestión del club han llegado para quedarse». «No creo que los socios, a partir de ahora, permitan que se introduzcan nuevos socios sin pasar por la asamblea, ni que se contraten proveedores sin pasar por la central de compras, ni que se lleven a cabo procesos de selección de personal sin que esté presente el comité de empresa», enumeró Corripio.

El presidente grupista reconoció que «hay cosas que no estamos haciendo bien, pero también queremos trasladar a los socios que es difícil entrar en una entidad tan grande con tantas actividades y con tantos profesionales trabajando en ella y acertar a la primera». «Somos los primeros interesados en corregir y rectificar cosas, pero parece que no nos dejan equivocarnos», lamentó.

En el caso concreto de la cafetería, que es motivo recurrente de críticas, indicó que «estamos hablando con los nuevos hosteleros para que se adapten a la idiosincrasia del club y vuelvan a implantar el autoservicio». «Estamos pendientes de las quejas y demandas de los socios, pero es imposible atenderlas todas la vez», admitió.

También quiso defenderse de las acusaciones de deriva económica del Grupo desde que su junta directiva está al frente: «Cuando llegamos, el club llevaba años con pérdidas económicas, pero con la anterior directiva se iban tapando agujeros metiendo, a principios de año, entre 300 y 400 socios que generaba un millón de euros de bolsa. Eso se acabó».

Respecto a la asamblea extraordinaria del 24 de agosto, que según puso de relieve se convoca para cumplir con la sentencia del Supremo y «cerrar el tema de la fusión e integración del Centro Asturiano», defendió que es clave «para blindar el futuro del club».

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