«La costa atlántica andaluza fue a la mar lo mismo que Cabo Cañaveral al espacio»

Luis Mollá, a la izquierda en la mesa, presentó su libro sobre Magallanes y Elcano en la Antigua Rula. / AURELIO FLÓREZ
Luis Mollá, a la izquierda en la mesa, presentó su libro sobre Magallanes y Elcano en la Antigua Rula. / AURELIO FLÓREZ

El capitán de navío Luis Mollá presentó su novela sobre Magallanes y Elcano. «El ser humano, si se lo propone, es capaz de llegar a cualquier sitio»

E. C. GIJÓN.

«Los vientos son los mismos y las corrientes también, pero todo lo demás es diferente». El capitán de navío Luis Mollá realizó ayer esta comparación entre la navegación de Magallanes y Elcano y la actual en la presentación de su décima novela, 'La flota de las especias', basada en los legendarios descubridores de nuevos mundos.

Sus cuatro décadas en la mar le permiten afirmar a Mollá que «ahora navegamos en barcos cómodos y no vamos a explorar, sino que sabemos perfectamente a dónde vamos a llegar. Ellos estaban engañados por una teoría sobre el radio de la tierra que resultó falsa y que les hizo navegar tres meses hasta llegar al Pacífico con todo tipo de penurias y enfermedades, como el escorbuto. Eso no lo tenemos hoy. Nosotros somos los afortunados que seguimos la senda que abrieron ellos. Pero así como generaciones anteriores hicieron de cobayas para superar enfermedades que ahora no tenemos o sabemos vencer, probablemente nosotros estamos sirviendo también de cobayas de los que vendrán detrás».

En ese sentido, Luis Mollá compara los puertos andaluces del Atlántico, de los que partieron viajes históricos para la exploración del mar, con el Cabo Cañaveral norteamericano, por lo que significa en el conocimiento del espacio. El capitán, y escritor, utiliza habitualmente dos elementos en sus novelas, la historia y la mar, a los que añade «un poco de imaginación» para profundizar en la dimensión humana de los viejos marinos, pero con la verosimilitud que proporciona el relato de alguien que conoce bien la mar y sus gentes. «De la flota de las especias sabemos perfectamente, gracias a la crónica de Antonio Pigafetta, por dónde pasaron, sus vicisitudes, sus relaciones con los caciques de los lugares que descubrieron y a los que ellos mismos se descubrieron también, pero yo quise hacer hincapié en su dimensión humana: en sus miedos y esperanzas, en qué comían y cómo era su vida, de forma que 40 años en la mar me permiten pensar que lo que cuento no debe de estar muy lejos de lo que realmente pasó».

Sobre la principal enseñanza que cabe sacar de la época de los descubrimientos, Mollá destaca que «si pensamos que de Tenerife salieron 265 hombres en cinco naos, algunos más que los que partieron de Sanlúcar, y regresaron 18 en una sola nave, es evidente que el ser humano, en las peores circunstancias, es capaz de superar prácticamente cualquier dificultad y llegar a cualquier sitio si lucha codo con codo».

Eso sí, admite que no son buenos tiempos para la solidaridad e, incluso, que históricamente pocas veces lo fueron, pero que «hay excepciones a aquello que decía Groucho Marx en el sentido de que 'aquí cada uno va a lo suyo menos yo, que voy a lo mío'».

Blas de Lezo, en la imprenta

El capitán de Navío de la Armada Luis Mollá Ayuso nació en Tarifa, pero está vinculado familiarmente a Asturias, donde está afincado un hermano desde hace tiempo. Ayer fue invitado por la Liga Naval de Asturias para presentar su nuevo libro, el décimo, con el onceno ya en imprenta, esta vez sobre la biografía de Blas de Lezo. Asegura que escribe desde siempre, pero ahora tiene más tiempo para hacerlo. No demasiado no obstante porque, tras algún tiempo en la reserva, a principios de este mes se hizo cargo de la dirección del colegio mayor Jorge Juan, de Madrid, con 120 universitarios de entre 20 y 22 años. Quiere, de alguna manera, «llevar la mar a Madrid. La mar tiene algo que nos llena. Igual que puedes pasar mucho tiempo mirando el fuego en una chimenea sin cansarte, la mar tiene también esa virtud».

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