El Coto no falla a San Nicolás de Bari

Gil Fernández, vecino de El Coto y 'feligrés ejemplar 2017', recibió la imagen de San Nicolás que otorga la parroquia. / AURELIO FLÓREZ
Gil Fernández, vecino de El Coto y 'feligrés ejemplar 2017', recibió la imagen de San Nicolás que otorga la parroquia. / AURELIO FLÓREZ

El arcipreste del Nalón destaca «la unidad parroquial» en el día grande de las fiestas

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

«Un santo sin fiesta es un triste santo, y una parroquia sin fiesta es una triste parroquia. Y ciertamente, ni San Nicolás es triste, ni lo es la parroquia dedicada a él en El Coto». Sin asomo de tristeza, ni siquiera por la fiesta que se acaba, los vecinos del barrio gijonés pusieron ayer el broche final a cinco días de celebración en honor de San Nicolás de Bari. Lo hicieron con una misa solemne oficiada por José Antonio Couso, párroco de La Felguera y arcipreste del Nalón, que correspondió a la invitación del párroco 'titular', Fernando Fueyo. Acompañados por otros quince compañeros, ambos sacerdotes guiaron a los fieles en la celebración de su protector.

Durante la homilía, no faltó el recuerdo de la figura del santo, nacido en el siglo IV. «San Nicolás, patrón de esta parroquia, no es un santo menor», recordó el sacerdote. El arcipreste del Nalón mencionó que más de dos mil templos están dedicados a él en todo el mundo, y además de ser el protector de esta parroquia gijonesa, es el patrono de Rusia, Grecia, y de Turquía, lo que «nos puede dar una idea del calado de su mensaje en todo el mundo». De la vida del santo destacó su dedicación a los pobres, «defendiendo a los débiles frente a los poderosos». Una entrega que extendió también a la comunidad religiosa de El Coto, a la que, dijo, «durante años llegan muchos tullidos, incapacitados para caminar solos por la vida. Aquí, en la parroquia, encuentran la mano amiga que les ayuda a superar los golpes y fracasos paralizantes».

Más de 300 personas

La de El Coto es para el arcipreste «una comunidad unida, y volcada en el servicio fraterno, una comunidad alegre que merece ser felicitada y por ella hacer fiesta». Prueba de esa unión parroquial fue el grito unánime con el que los feligreses, animados por Fueyo, pusieron fin la celebración de la misa, que estuvo cantada por la Coral Amanecer: «¿Cuándo nos falló San Nicolás? ¡Jamás!».

Al terminar la ceremonia, los vecinos sacaron en procesión a San Nicolás y la Purísima. Ante ambas figuras actuó el grupo Folclórico Jovellanos. A continuación, fueron necesarios cinco autobuses para trasladar a las más de trescientas personas que acudieron al restaurante El Pinal, en Villaviciosa, para disfrutar de la tradicional comida de hermandad. En el calendario de El Coto, la festividad de San Nicolás es una cita emotiva e ineludible.

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