El crimen de Silvia Hernández será juzgado en Gijón con jurado popular

Puerta precintada por la Policía del piso de la calle Carpinteros. /  CITOULA
Puerta precintada por la Policía del piso de la calle Carpinteros. / CITOULA

La Sección Tercera de Oviedo, especializada en violencia de género, traslada la causa a la Sección Octava para juzgar a Celestino V. G.

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

El juicio por el crimen de Silvia Hernández Álvarez, cuyo cadáver fue hallado en el domicilio de su novio en Roces, se celebrará en la Sección Octava de la Audiencia Provincial mediante la modalidad de jurado popular. La Sección Tercera, en Oviedo, que cuenta con las competencias en violencia de género, ha dado traslado a la Sección Octava de Gijón al considerar que al no tratarse de un tribunal profesional el encargado de juzgar al procesado la vista oral se debe celebrar en el lugar en el que ocurrieron los hechos.

La acusación pública pide para Celestino V. G. una condena de 22 años de cárcel y otros diez de libertad vigilada, además de la prohibición de residir en Gijón. Lo considera autor de un delito de homicidio, con los agravantes de parentesco y de desprecio de género.

El crimen tuvo lugar en marzo de 2016 en el piso del acusado, en la calle Carpinteros. La víctima agonizó durante más de un día hasta morir. Tenía 34 años y una minusvalía reconocida del 70%. Falleció por las graves lesiones provocadas con un cuchillo de cocina de 22 centímetros de longitud, tal y como sostiene la acusación pública.

Silvia mantenía una tormentosa relación desde hacía años con el presunto asesino. Con él había protagonizado idas y venidas al juzgado, con condenas mutuas por malos tratos e incluso órdenes de alejamiento. Del deceso de la gijonesa se tuvo constancia la mañana del lunes 13 de marzo del 2016, aunque la autopsia confirmó que había fallecido horas antes. Fue el propio acusado el que llamó a los servicios de emergencia para alertar de que la chica se encontraba tumbada en la cama y no respondía a estímulos. Los sanitarios que acudieron a la vivienda del barrio de Roces solo pudieron confirmar la defunción. Presentaba dos heridas de arma blanca en el abdomen y en una axila.

Los agentes de la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional detuvieron como único sospechoso de la muerte violenta a Celestino G. V. Durante su primera declaración negó los hechos y aportó diferentes versiones sobre lo ocurrido: Silvia había mantenido una violenta discusión en la calle con dos mujeres y había vuelto a casa encontrándose indispuesta. El juicio está aún pendiente de fecha.

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