Los críticos del Grupo inician el trámite para promover una moción de censura

Antonio Corripio. /P. UCHA
Antonio Corripio. / P. UCHA

44 socios respaldan la iniciativa. La comisión electoral entregará el lunes los pliegos para la recogida de firmas contra la actual directiva

M. MORO GIJÓN.

Los críticos del Grupo Covadonga han iniciado el trámite para promover una moción de censura contra la directiva de Antonio Corripio. Tras subsanar los errores de un primer escrito presentado, la comisión electoral grupista se ha dado por enterada de su solicitud, que viene respaldada por 44 socios, y entregará el próximo lunes a los promotores los pliegos para iniciar la recogida de firmas contra el actual presidente grupista. Hoy mismo se publicará el escrito en el tablón de anuncios del club.

Según recogen los estatutos de la entidad, 1.500 son los avales necesarios para que la moción de censura pueda prosperar. La comisión electoral debe validar ese número de firmas y a partir de ese momento la junta directiva tendría un mes para convocar una asamblea. Los críticos con la gestión de Corripio exhiben su capacidad de movilización tras haber reunido casi medio centenar de adhesiones en solo dos días.

A día de hoy poco les importa que el presidente del Grupo vaya a someterse a una cuestión de confianza el 2 de septiembre coincidiendo con la asamblea en que se someterán a votación los presupuestos formulados de 2017. «No entiendo esa vinculación. Yo puedo estar de acuerdo con las cuentas que me presenten ese día, pero no con que siga Corripio como presidente en lo que queda de mandato», señala el portavoz del sector crítico, Melchor Fernández.

El escrito presentado expone varios motivos para dar este paso. En primer lugar, «la dejación de funciones del presidente y el incumplimiento en el ejercicio de su cargo de sus deberes de diligencia como representante leal». Señalan que Corripio ha dejado al club sin defensa en procedimientos judiciales en los que fue demandado, sin pactar una retirada acordada con la otra parte. También le acusan de crear órganos de administración del club al margen de los estatutos sociales (comisiones) de los que no se saben quiénes son sus integrantes, cuántas hay y qué funciones tienen. Además, le afean que haya nombrado para su directiva y para esas comisiones a personas que tienen conflictos de intereses personales y que han demandado al club.

Otra de las razones esgrimidas es «la deriva económica del club, causada por un grave descontrol en el gasto». Ponen como ejemplos «la desproporcionada contratación de personal, la compra de equipamientos y obras de importante cuantía». Todo ello sin que se hayan aprobado los presupuestos para el presente ejercicio.

Todas estas cuestiones, remarcan los críticos, «han provocado gran malestar en los socios y una importante fractura social que se palpa día a día en la vida del club».

«Falta de proyecto»

Melchor Fernández considera que Corripio se presenta como víctima al decir que no le dejan equivocarse. «El problema de Corripio es que carece de proyecto para el club. Actúa a golpe de ocurrencias». El portavoz de los críticos admite que «ha hecho cosas buenas y aprovechables» como las mejoras en la transparencia de la gestión. Sin embargo, sostiene que también ha habido grandes errores. «Lo sucedido con la pista de tenis cubierta no tiene parangón. La destrozaron para techar dos y crear un mamotreto que algunos socios han bautizado como el 'Corritrava'». Quien fuera directivo con Ángel Cuesta reconoce su amistad con el anterior concesionario de la cafetería, el hostelero Fernando Blanco, pero niega que detrás de los críticos haya afán de recuperar antiguos privilegios perdidos o intereses personales.

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