El cultivo de almejas de El Musel será «sostenible» y sin impacto en el medio

Ignacio Martínez. / E. C.
Ignacio Martínez. / E. C.

El modelo de empresa, sin apenas precedentes a nivel nacional, generará crías del bivalvo de entre 2 y 20 milímetros para su comercialización

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

La plataforma de preengorde de almejas que se instalará en El Musel será «sostenible» y sin ningún tipo de impacto en el medio marino. Así lo afirma Ignacio Martínez, el gijonés que está detrás del proyecto Semillas del Cantábrico, S.L. Según explica, esta plataforma será una de las primeras que se instale en España, una situación que choca con el gran número de instalaciones de similar corte que ya hay por Europa.

El objetivo de la instalación, explica, es generar crías de dos tipos de almeja: la japonesa y la babosa. En otras palabras, la intención no es criar a los bivalvos hasta su etapa final ya comestible, sino que se venderá en un estado anterior -entre los 2 y los 20 milímetros- para comercializar a tres tipos distintos de mercados. «Las cofradías de mariscadores, los cultivos de particulares y la repoblación de la especie», enumera Martínez. En el primer caso, uno de los principales mercados será el gallego, que cuenta con más de sesenta cultivos repartidos por toda la región. «La repoblación es interesante para zonas especialmente afectadas por la captura o la contaminación, como podría pasar con la ría de Villaviciosa», añade Martínez, que durante los tres años anteriores ha estado experimentando esta técnica de cultivo y engorde en Galicia.

La plataforma modular que se instalará en la zona, añaden, no ocupará los 2.400 metros cuadrados de lámina de agua con los que contará el permiso, sino que «se instalará en una zona más pequeña y, si todo va bien, la iremos aumentando con el paso del tiempo».

Animales «sésiles y de fondo»

El proyecto, que está pendiente de trámites administrativos para su puesta en marcha, no debería encontrar la oposición de las cofradías de pescadores ya que «el proyecto no tiene nada que ver con lo que se planteó en Luarca o Caravia», afirma su promotor. En este caso, se trataba de cultivos de mejillones, «que provocan el doble de detritos en las aguas» y pueden ser más molestos para otras especies.

En el caso de las crías de almeja, serán repartidas por distintas jaulas en las aguas de El Musel y obtendrán el alimento del propio medio marino, por lo que no necesitarán alimentación externa. «Además, en el caso de que alguno salga de la jaula, hay que tener en cuenta que son animales sésiles y de fondo, por lo que caerían a plomo y no se quedarían adheridos a ninguna roca», subraya.

En un principio, el proyecto supondrá la creación de cuatro puestos de trabajo, aunque no se descarta aumentar el capital humano en caso de que la demanda y el cultivo crezcan satisfactoriamente. En la actualidad, muchas de las crías de almeja que llegan a engordar a las costas españolas vienen de países del norte de África como Marruecos o Túnez.

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