De la cuna al 'cayáu' en la jira de Granda

Varios vecinos disfrutan de la jira campestre de Granda.
Varios vecinos disfrutan de la jira campestre de Granda. / JORGE PETEIRO

Las peñas pusieron la nota de color en una multitudinaria merienda que reunió a vecinos de distintas generaciones

Ó. PANDIELLO GIJÓN.

Una de las mejores virtudes de la jira de Granda, que tuvo lugar ayer en las inmediaciones del puente Les Vegues, es su capacidad para atraer a vecinos de diferentes generaciones en una celebración «amena y abierta a todo el mundo». Así se hizo sentir entre los cientos de asistentes a esta nueva edición, con una folixa que empezó a media tarde a ritmo de música y se aceleró rápidamente gracias a la sidra y al despliegue de las distintas peñas. «Este es nuestro segundo año y ya contamos con más de 40 integrantes. Es una celebración muy familiar y cada peña trae su distintivo para darle color al asunto», explicaba Eduardo Rodríguez, de 'Los Agrandaos'.

El programa

Hoy.
Día del niño. Fiesta de la espuma y merienda (17 horas).
Mañana.
Sardinada, tortos con picadillo y verbena con Vas Bailar (21 horas).
Sábado.
Corderada (14 horas), Yincana (17 horas), taller infantil (19 horas) y verbena con Tekila (22.30).
Domingo.
Alborada, misa y subasta del ramu (11.30), taller de palos chinos (17 horas), chocolatada (18 horas), exhibición de deportes (19 horas) y XXI Noche Celta con Salón Bombé, Irish Treble y Nuberu (21 horas).
Lunes.
Misa (12 horas), reparto del bollu y cena (21 horas) y verbena con Waykas Family.

Fruto de esta sana competitividad entre peñas, muchos vecinos llevaron sus propias carpas, carteles e incluso carrozas. Todo es válido para convertir la Arrancadera, como se denomina a esta jira, en un espectáculo variado y divertido. «Aquí somos de todo Gijón, pero lo que nos une a Granda es la familia Carrió. Es el motivo por el que empezamos a venir y la verdad es que el ambiente es muy bueno», apunta Rodríguez. Para él este año es especial, porque Adriana, una de las integrantes más jóvenes de su peña, fue designada Xanina de las fiestas.

Una barra de chigre

Entre los organizadores, la satisfacción por el éxito de estos festejos es patente. Entre risas, destacaban el secretismo con el que las peñas se cuidan de mostrar su vestimenta o los accesorios que van a llevar al prau. «Siempre lo dejan para el último día para sorprender», señala Félix Gómez, uno de los responsables de poner en marcha los preparativos. «Es un sitio muy bonito, accesible a todo el mundo y el ambiente invita a que la gente se anime a venir. No pretendemos ser el Carmín, ni mucho menos. Solo queremos que la gente tenga una gran tarde con los suyos».

Una de las peñas más veteranas, La Espuela, decidió montar la barra de un chigre adornada con un espantapájaros, varias flores y un acabado de paja, al estilo rural. Cada año esta peña reúne a más de un centenar de fieles a la que es una de las jiras más animadas del concejo. Hoy la jornada estará orientada a los más pequeños. A partir de las 17 horas, la pista polideportiva acogerá una fiesta de la espuma con merienda.

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