La ONCE reparte 1,4 millones entre 38 vecinos de Pumarín

El vendedor de la ONCE Francisco Javier Prieto posa ante la panadería El Pilar con las dependientas Silvia Viera y Sandra Ciurana.
El vendedor de la ONCE Francisco Javier Prieto posa ante la panadería El Pilar con las dependientas Silvia Viera y Sandra Ciurana. / DANIEL MORA

Los miembros de la peña de la panadería El Pilar recibirán 35.000 euros cada uno. «Cayó entre los que más lo necesitan», destaca el vendedor

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

«Cayó en los que más lo necesitaban, gente de barrio que veo a diario y que ahora está muy agradecida. Es todo un orgullo para mí». Francisco Javier Prieto Fernández, emocionado, explicaba ayer que éste es el primer premio de magnitud que ha dispensado desde que empezó a vender el cupón de la ONCE hace 17 años. En total, el vendedor gijonés dejó 1,4 millones de euros en Pumarín, la noche del miércoles, gracias al número 59186, agraciado con el primer premio. «Están muy repartidos entre los vecinos, que es lo que más alegría te da», refería a EL COMERCIO.

El dinero, informó Prieto, ha ido a parar a una peña de «unas 38 personas» con sede en la Panadería El Pilar, en la calle Guipúzcoa. Una vez conocida la noticia, la responsable de la panadería llamó al vendedor para que la acompañara durante unas horas. «Estaba más nerviosa que yo. Pasó mucha gente a dar las gracias», explicaba con entusiasmo. Cada boleto, premiado con 35.000 euros, «no sacará de pobre a nadie, pero va a ser tremendamente útil para tapar algún agujerín que todos tenemos», añadía.

Así, durante la mañana, este vendedor de la ONCE pudo saludar a los agraciados que podrán tapar esos 'agujerinos' en cuanto cobren: «Hay gente que lleva mucho tiempo en el paro. Otros que lo necesitaban para los fíos... Unos ya pasaron por la panadería, pero otros se harán más de rogar», apuntaba. Las dueñas de la panadería, que llevan décadas vendiendo el cupón entre los vecinos del barrio, también han sido agraciadas con el premio. Este es, después de tantos años, el primer premio de calado que consiguen.

Número cambiante

Tras la euforia de las primeras horas, el vendedor de la ONCE se confesaba «en una nube». «Les llevo el cupón siempre desde hace muchos años. No cogían siempre el mismo número, iban rotando y cambiando regularmente. Esto va por manías de la gente, ya sabes. A algunos no les gustan algunas terminaciones, a otros sí...», reconoce.

Pese a ser la primera vez que da un premio de esta magnitud, hace cuatro años Francisco Javier ya pudo comprobar lo que se siente al despachar seis boletos premiados con 100.000 euros cada uno. «Pero no es comparable con esto para nada», zanjaba satisfecho.

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