La decoración va ganando terreno a la mera iluminación

El cableado obliga a intervenir en las fachadas de los edificios afectados y por ahí empiezan a surgir los problemas

A. P. GIJÓN.

Los arcos de iluminación navideña forman parte de nuestra historia y de nuestra memoria. Nació como una iluminación trasversal, entre fachadas, y como una forma de adorno de las calles que no tenía contestación. El cableado obliga a intervenir en las fachadas de los edificios afectados y por ahí empiezan a surgir los problemas. La cuestión ya no es tan sencilla como antaño. Muchas comunidades, sobre todo las que realizan obras en sus fachadas para garantizar su estanqueidad y eficiencia energética, se niegan a que se hagan agujeros en su nueva fachada e imposibilitan la colocación de los arcos. Cada vez son más las que ponen inconvenientes o, simplemente, no lo permiten.

Pero no es el único problema. Otro importante son los contenedores soterrados. Donde hay este servicio tampoco se pueden colocar los arcos porque no permitiría el vaciado de los contenedores subterráneos. Estos son dos de los problemas, pero hay alguno más. De hecho, en muchas ciudades la iluminación navideña está dando pasos hacia la decoración navideña, es decir, con árboles, detalles y otro tipo de elementos, pero sin arcos de luz. Por ese camino, entienden los expertos, se irá en el futuro. La ciudad impondrá su propia ley.

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