El TS deniega derechos sucesorios a la presunta viuda del dueño de Celuisma

Mercedes Rodríguez Chacón, en la casa de Quintueles, mostrando un anillo que le regaló Manuel Celestino. /  JOSÉ SIMAL
Mercedes Rodríguez Chacón, en la casa de Quintueles, mostrando un anillo que le regaló Manuel Celestino. / JOSÉ SIMAL

Mercedes Chacón solicitará por vía Social la pensión de viudedad por los años de convivencia con Manuel Celestino Fernández Espina

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

Hace casi ocho años del fallecimiento de Manuel Celestino Fernández Espina, copropietario del holding empresarial Celuisma, y su herencia y derechos sucesorios continúan en los tribunales. Si la semana pasada la que fuera supuestamente su pareja, Mercedes Rodríguez Chacón, se sentaba por segunda vez en el banquillo de los acusados de la Sección Octava de la Audiencia Provincial por, presuntamente, falsificar la firma del empresario para heredar una ganadería en Quintueles, ahora es el Tribunal Supremo el que se pronuncia por la vía civil para confirmar la existencia de convivencia entre ambos.

El máximo órgano judicial recoge la existencia de 'more uxorio' -unión de hecho- pero le deniega la indemnización que reclamaba por daños y perjuicios, equivalente al 50% del haber hereditario, que superaba los 600.000 euros.

La mujer, que se refiere al finado como «mi marido» y asegura haber convivido con él durante 30 años, podría ahora recurrir a la vía Social para reclamar una pensión de viudedad. En los tribunales especializados en material Civil ha agotado todas las estancias para reclamar parte de la herencia del millonario empresario radicado en Gijón.

«Desestima la petición de indemnización por falta de prueba de los hechos en que se sustenta la demanda, de forma que no resultan acreditados los requisitos para que proceda la indemnización reclamada», recoge el fallo judicial, que prosigue: «La Audiencia Provincial declara la inexistencia de la más mínima prueba de participación de la recurrente en la explotación ganadera titularidad de Manuel Celestino que hubiera permitido el incremento patrimonial del finado a costa del trabajo de la demandante, sin prueba sobre las circunstancias de esa explotación, en qué consistía, sobre su importancia o resultados económicos, sin prueba sobre las labores que desarrolló la ahora recurrente, sin figurar en la documental participación alguna de la misma».

El tribunal considera además que «no hay prueba de dedicación a la familia ni de la contribución al incremento del patrimonio, pero tampoco hay prueba concluyente sobre la duración de la convivencia, su inicio en 1989 o 1984, sin prueba de que la apelante se hubiera ido a vivir con Manuel Celestino a partir del año 2005, en el que fue contratada otra persona para atenderle como consecuencia de una dura enfermedad y lo hacía solo, sin la presencia de la ahora recurrente». Precisamente el cuidador de Manuel Celestino Fernández declaró la semana pasada en la Sección Octava de la Audiencia Provincial como testigo en la causa abierta contra el Mercedes Rodríguez Chacón por un delito de falsedad documental. Negó que la mujer viviese con el empresario durante los últimos años y rechazó que hubiese sido él -como mantiene la procesada- quien escribiese a máquina la nota en la que la autorizaba a la gestión de la ganadería en la parroquia maliaya de Quintueles. La fiscalía solicita para la mujer una condena de un año y medio de prisión.

«Vida marital, social y notoria»

La acusada se defendió y manifestó que ella y Manuel Celestino hacían «vida marital, social y notoria». «Hasta tal punto que yo entregaba premios del concurso hípico de Las Mestas en calidad de mujer del presidente de Celuisma. Para mí, era mi marido y para él yo era su esposa», señaló en el juicio, el segundo al que se somete por los mismos hechos después de que el Tribunal Supremo anulase el primer juicio por una supuesta parcialidad del tribunal que la juzgó.

En esta segunda vista oral la acusada reiteró su inocencia y manifestó que no había falsificado la firma de su compañero. El documento en cuestión entregado por Mercedes Rodríguez Chacón figuraba entre los papeles de la demanda civil en la que reclamaba la viudedad y los derechos sucesorios. La acusación particular está ejercida por el hermano y socio del finado, con quien dirigía uno de los entramados empresariales más importantes de la región.

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