Despliegue especial de seguridad

La Policía Local custodió la zona de aterrizaje de los paracaidistas, labor que otros años realizaban voluntarios de Protección Civil.
La Policía Local custodió la zona de aterrizaje de los paracaidistas, labor que otros años realizaban voluntarios de Protección Civil. / J. PAÑEDA

La presencia masiva de espectadores obliga a las autoridades a poner en marcha un amplio dispositivo de vigilancia

I. VILLAR / E. FERNÁNDEZ GIJÓN.

La multitudinaria presencia de espectadores en las inmediaciones y en la bahía de San Lorenzo obligaron a las autoridades a poner en marcha un amplio dispositivo de seguridad. Agentes de la Policía Local y Nacional, bomberos y la Comandancia Naval unieron sus esfuerzos en un despliegue especial para velar porque el festival transcurriera con normalidad. Y así fue. Según la Policía Local, las ambulancias solo actuaron para auxiliar a un par de personas que se desmayaron en la avenida de Rufo García Rendueles durante la exhibición.

El tráfico, que quedó cortado en esta vía durante el festival, fue regulado por los agentes en varios puntos de la ciudad. La avenida de Justo del Castillo, en las inmediaciones de la rotonda de La Guía, y, el paseo del Doctor Fleming, desde el Palacio de Deportes, fueron los puntos más concurridos de la jornada al coincidir también la celebración del rastro dominical. El tráfico colapsó también varias calles del barrio de La Arena, próximas al arenal, sobre todo las de Emilio Tuya y Manso.

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Mercadillo sobre aviación

Mientras tanto, entre las escaleras 10 y 12 del paseo del Muro de San Lorenzo se colocarán varios puestos con artículos aeronáuticos y relacionados con la aviación. Camisetas, uniformes, bolsas de vuelo, plotters, parches para la ropa, imanes, pins, gorras, pegatinas, pulseras, llaveros o aviones de juguete y réplicas en miniatura fueron los productos más demandados, aunque también había cazadoras y otros souvenirs para el agrado de los aficionados a la aviación. «A la gente le entusiasma todo lo que tenga la bandera de España. Es lo que más se demanda», indicó Ignacio Bengoechea, miembro del Ejército del Aire, desde su estand, al pie de la escalera 12. «La Patrulla Águila tiene mucho tirón», añadió Manuel Sevilla, de Comercial Sevilla, quien indicó que «vengo todos los años y en Gijón hay una gran afición». Juan Pedro Leal, reservista del Ejército del Aire, señaló que «los aviones de volar se están vendiendo muy bien. Es algo que se llevan de recuerdo casi todos los niños».

Toni Díaz, de Falcon Air Academy, estaba al frente del estand que reclutaba alumnos para convertirse en piloto. «Ofrecemos cursos de la Escuela de Pilotos y estamos asesorando a mucha gente que se acerca interesándose por los estudios. Hay mucho entusiasta», explicó. Díaz también explicaba a los asistentes cómo formarse en piloto de drones porque «es lo que más les llama la atención». La patrulla acrobática de paracaidismo del Ejército del Aire también tuvo que atender a muchos interesados. Ángel López y Candi Hardins respondieron a todas las preguntas que les plantearon. Hardins explicó que «somos tres chicas en la patrulla. Desde que se formó, en 1978, han pasado por aquí once mujeres. Ahora, estamos a ver si se animan más porque necesitamos ser cinco para formar un grupo de competición acrobática».

El festival contó un año más con una faceta solidaria, a cargo de la ONG Aviación Sin Fronteras. En esta ocasión sus voluntarios llevaron a 65 niños y adultos de la Fundación Siloé a conocer los hangares del aeródromo de La Morgal y la base del Helimer Cantábrico. También visitaron con ellos el Museo Fernando Alonso.

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