La devolución de las piezas de la Iglesiona sigue dilatándose

Cruz de Miguel Blay y sagrario originales de la Iglesiona. / E. C.
Cruz de Miguel Blay y sagrario originales de la Iglesiona. / E. C.

Los jesuitas alegan que el sagrario y la cruz de Blay «son venerados y cuidados» en Burgos y «no es fácil una solución que atienda las circunstancias»

A. AUSÍN GIJÓN.

Diez meses después de iniciarse una intensa campaña social para recuperar el sagrario y la cruz de Blay de la Iglesiona, la Compañía de Jesús sigue enrocada. Tras una cortina de amables palabras, pero enrocada al fin y al cabo. Según informaron ayer desde Madrid, a preguntas de EL COMERCIO, el provincial de España «está dialogando» con el arzobispo de Oviedo para «encontrar el modo de resolver esta situación». Sin embargo, advierte que «no es fácil encontrar una solución que tenga en cuenta todas las circunstancias actuales». Y añade: «No se han resuelto todos los flecos, que son muchos».

Estas circunstancias, apunta, pasan por que los tesoros llevados de la Iglesiona en 1998, al decidir la orden abandonar el templo, «actualmente son venerados y cuidados» en la iglesia de La Merced de Burgos, «que tuvo en su momento necesidad perentoria de ellos (tras un incendio) y que, por tanto, tienen una función de culto clara para la iglesia en ese lugar». Ese es el único 'problema' explícito que menciona la compañía, amén del derecho legal que le asistía cuando se llevó los tesoros de la basílica del Sagrado Corazón de Jesús. En este sentido, recuerda «los acuerdos que en su día se firmaron de donación del templo a la diócesis que incluía como condición la retirada de piezas propiedad de la compañía (entre las que están el sagrario y el Cristo) para uso en otras casas de la orden».

En su respuesta a EL COMERCIO, la Compañía no entra a valorar la propuesta planteada diez meses atrás por los feligreses que consistía, simplemente, en la «cesión» del sagrario y la cruz de Blay por parte de los jesuitas a la ciudad de Gijón y a su basílica, pudiendo llevarse el sagrario y la cruz que los propios jesuitas dejaron en la Iglesiona en sustitución de los que la presidían desde su propia consagración en 1924. Aquella demanda fue remitida al provincial de la compañía en España el pasado enero avalada por 1.460 firmas. En febrero, Francisco José Ruiz respondía a través de este periódico que su intención era «estudiar y atender» su demanda. Ayer mismo, Antonio José España (quien sustituyó a Ruiz el 8 de julio), insistía en que comprendía que para muchos fieles el sagrario y el cristo «son parte de su historia, de su memoria y de su fe», amén de haber sido costeados en su día por los propios gijoneses. Desde 1998, el Arzobispado, la Iglesiona y ahora los feligreses no han cesado, sin éxito, de reclamar las piezas.

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