Siete lenguas para siete culturas

Algunos de los alumnos de origen extranjero que participaron en el Día Internacional de las Lenguas Maternas. /JORGE PETEIRO
Algunos de los alumnos de origen extranjero que participaron en el Día Internacional de las Lenguas Maternas. / JORGE PETEIRO

La Escuelona celebró el Día de la Lengua Materna y el valor del plurilingüismo

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

El uso y protección de las diferentes lenguas maternas es clave para la supervivencia de las culturas de cada pueblo. Bajo esta certeza, La Escuelona celebró ayer el Día Internacional de la Lengua Materna con un breve pero emotivo acto en el que los alumnos leyeron el manifiesto por la protección de las lenguas maternas que laconcejalía envío a los centros educativos.

Un manifiesto en el que el asturiano tenía un papel protagonista, pero al que La Escuelona quiso también añadir un prisma más internacional. «En torno a un 20% de nuestros alumnos son de origen extranjero. Concretamente, 65 niños», explicó Carolina Díaz, la directora del centro, justificando así el hecho de que el manifiesto fuese leído en siete lenguas distintas: castellano, asturiano, ucraniano, francés, chino, rumano y árabe. «Han sido los propios alumnos los que han traducido las frases a sus respectivas lenguas maternas», comentó Díaz con evidente orgullo.

Algunos de estos alumnos llegaron al centro con un conocimiento parcial del castellano tras haber nacido en España pero no hablar español con su familias, mientras otros apenas sabían pronunciar una sola palabra. «Tenemos una alumna ucraniana que cuando llegó no tenía ni idea de hablar castellano. Con este tipo de niños hacemos un trabajo intensivo para que puedan integrarse lo antes posible», contó la directora.

Hasta tal punto es posible la integración que se llegan a dar casos de extranjeros que aprenden incluso a manejarse en asturiano. «Algunos de nuestros alumnos chinos se han matriculado en asturiano, lo cual no deja de ser curioso», confesó. La Escuelona es uno de los centros gijoneses que más foráneos tienen matriculados, en lo que los docentes coinciden «es cuando menos enriquecedor». Al término del recreo se ponía fin al acto y cada alumno procedía a continuar con sus clases en castellano. Sin embargo, la premisa había quedado clara: «el plurilinguismo es un valor muy importante con la capacidad de abrir muchas puertas».

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