Diez históricos del Club de Regatas

Los diez socios de honor distinguidos con la insignia de oro, acompañados de sus cónyuges, quienes recibieron un ramo de flores, en el Club de Regatas. / ARNALDO GARCÍA
Los diez socios de honor distinguidos con la insignia de oro, acompañados de sus cónyuges, quienes recibieron un ramo de flores, en el Club de Regatas. / ARNALDO GARCÍA

Alegría entrega la insignia de oro a los veteranos y un ramo de flores a sus esposas

LORETO BARBÓN GIJÓN.

No hubo sillas suficientes para acoger a las cerca de doscientas personas que asistieron ayer a la celebración del día del socio en el Club de Regatas de Gijón. Los actos consistieron en una misa cantada por el coro de Cimavilla y la entrega de la insignia de oro a los socios de honor de la institución. Sentados en las primeras sillas de filas dispuestas en el salón del Club, los homenajeados escucharon un sermón en el que se hizo referencia figura de Santa Teresa de Calcuta y a un poema que ésta escribió, titulado 'La vida'. «Los años que habéis vivido están colmados de recuerdos, vivencias y la sabiduría que os ha aportado la experiencia», dijo el párroco, Javier Gómez Cuesta, dirigiéndose a los que serían distinguidos con la insignia de oro.

Una vez finalizada la misa, el presidente del Club de Regatas, Alfredo Alegría, informó a los presentes de que este año, además de reconocer la trayectoria de los socios de honor, «también hemos querido tener un detalle con aquel pilar fundamental y, tristemente, olvidado en otros tiempos: las mujeres. Merecen un reconocimiento por su incansable entrega», afirmó Alegría quien, acto seguido, hizo la entrega de las insignias de oro a los diez socios de honor para reconocer «su fidelidad con el Club durante un importante periodo de tiempo».

Los requisitos para ser nombrado socio de honor del Club de Regatas son dos: haber cumplido más de ochenta años y acumular cuarenta años de antigüedad dentro de la institución. En esta ocasión los distinguidos con la insignia de oro han sido Valentín Aguirrezabalaga, Luis Alvarez, Juan Carlos Alvarez, José García-Bernardo, Miguel Ángel Gómez, Felipe Luis Lagunilla, José Manuel Menéndez, Senén Guillermo Molleda, Enrique Sanz y Manuel Suárez. Todos ellos, junto a sus cónyuges, lucieron la insignia enganchada a la solapa de la chaqueta durante la tradicional foto de familia que dio paso a un pincheo compartido entre los asistentes.

Primeras socias de honor

La faceta más histórica del Club de Regatas no permitía a las mujeres formar parte de esta institución como socias titulares hasta la década de los 80. A partir de entonces, ellas también pudieron ir acumulando antigüedad para ser distinguidas dentro de unos años como las primeras socias de honor del Club. «Estamos esperando este momento con mucho entusiasmo y una ilusión encomiable», confesó Alfredo Alegría, presidente del Club de Regatas, quien también dijo que «las flores que les hemos dado hoy han sido solamente un pequeño reconocimiento, pero nada que ver con lo que ellas merecen y que, con suerte, podremos ver materializado dentro de cuatro o cinco años».

El coro de Cimavilla puso en pie a los asistentes con la interpretación del himno de Asturias para finalizar la entrega de la insignias de oro a los socios de honor y dar paso a una espicha.

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