Los directores de los museos municipales reclaman que no se renuncie a convertir Tabacalera en el Museo de Gijón

Aseguran que «muchas de las propuestas formuladas por diferentes colectivos que se oponen a ello, tienen cabida en el actual concepto de museo, como institución cultural abierta a la participación»

IVÁN VILLARGijón

Los directores de los museos municipales de Gijón, coincidiendo con el Día Internacional de los Museos, han redactado un texto conjunto en el que reclaman dar un uso museístico a la antigua fábrica de tabacos de Cimavilla, propuesta que, según lamentan, «algunos grupos sociales han rechazado taxativamente, considerando que esta institución no sirve para lograr la dinamización del barrio y la ciudad». Argumentan que a pesar de que «muchas personas siguen considerando a los museos como espacios obsoletos y elitistas», en realidad «en estas últimas décadas pocas instituciones culturales se han transformado tanto como los museos para adaptarse a enfoques y públicos nuevos».

Aseguran que en la actualidad este tipo de equipamientos «funcionan como espacios de encuentro, desarrollo personal y social, cooperación y dinamización» y contribuyen a «conservar la memoria colectiva de la sociedad y las memorias individuales de numerosas personas a través de sus obras, cartas, fotografías, manifestaciones artísticas, etcétera». Por eso, señalan su incidencia «en la vida cultural, social y económica de su comunidad es grande, como puede constatarse en numerosos museos del mundo y también en los que conforman la red municipal de Gijón, en cuyas actividades el año pasado participaron 353.823 personas, 32.566 de ellas escolares».

Añaden que «muchas de las propuestas formuladas por diferentes colectivos para la fábrica de tabacos tienen cabida en el actual concepto de museo, que es el de una institución cultural abierta a la participación, en la que se fomenta la integración de la sociedad». Destacan en este sentido que «Gijón cuenta con un valioso legado teórico y patrimonial en lo que afecta a las artes y la industria, cuya diversidad y riqueza creativa se conserva en sus museos».

Recuerdan que la idea de un gran museo para la ciudad «se remonta a finales del siglo XVIII, dentro del programa diseñado por Jovellanos para hacer de Gijón una urbe a la altura de la civilización de su tiempo», aspiración se mantuvo a lo largo de los siglos XIX y XX. Advierten además de que «desde hace décadas, las instalaciones del Museo Casa Natal de Jovellanos son insuficientes y claramente anticuadas, con serios problemas para cumplir sus funciones básicas y exponer con normalidad sus fondos, asegurar el crecimiento de sus colecciones y conservarlas adecuadamente», algo a lo que se unen los problemas de accesibilidad del edificio. Todas estas cuestiones, apuntan, «plantean la necesidad urgente de buscar una alternativa razonable a este espacio. Y esta alternativa se encontró en el edificio de la fábrica de tabacos, para el que se redactaron un detallado plan museológico y un proyecto arquitectónico destinados a hacer de este inmueble el Museo de Gijón». Ahora, sin embargo, «el destino final del edificio se muestra incierto».

Los directores de los museos remarcan el «singular valor arqueológico, histórico y artístico» del inmueble, al documentar en sí mismo la evolución de la ciudad desde su formación en época romana hasta su transformación en una ciudad industrial en los siglos XIX y XX. Señalan además que dado su carácter de Bien de Interés Cultural, con el máximo grado de protección, «cualquier actuación sobre él debe respetar todos aquellos elementos arquitectónicos y espaciales que facilitan la comprensión de su evolución histórica, lo que determina en gran medida los usos a los que se puede destinar».

Concluyen en su escrito que «la instalación del Museo de Gijón en la Fábrica de Tabacos ofrece varios beneficios que deben tenerse muy en cuenta a la hora de tomar decisiones, pues soluciona los actuales problemas de conservación y exposición de las colecciones artísticas, abre nuevas posibilidades a la presentación e interpretación de estas colecciones y garantiza un uso adecuado del edificio acorde a su valor histórico». Por ello, piden «que no se pierda una vez más la oportunidad de crear un gran equipamiento que, desde enfoques nuevos y perspectivas abiertas, ponga en auténtico valor las colecciones públicas». Consideran que, si se logra abrir ahí el gran museo de la ciudad, «se convertirá en un nuevo motor de dinamización social y económica, así como en una de las señas de identidad de Gijón».

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