«¿Habéis disparado con el cañón?»

Un visitante comprueba una de las armas del patrullero, mientras un tripulante ofrece explicaciones sobre su misión. / ARNALDO GARCÍA
Un visitante comprueba una de las armas del patrullero, mientras un tripulante ofrece explicaciones sobre su misión. / ARNALDO GARCÍA

El equipo armamentístico del 'Atalaya' fue el principal atractivo para los visitantes | El patrullero zarpó ayer de Gijón para continuar frente a las costas del País Vasco con su misión de vigilancia de las aguas del Cantábrico

LAURA CASTRO GIJÓN.

«Solo son disuasorios, por si algún infractor se muestra reticente a hacernos caso». El capitán del 'Atalaya', Álvaro Calderón, explicaba ayer a quienes visitaban el buque durante su escala en Gijón que la labor que desempeña este patrullero de altura de la Armada es meramente de vigilancia. «Pero, ¿habéis disparado con el cañón?», le insistían los más curiosos. «Solamente sin intención de causar daños», aclaraba el mando.

El equipo armamentístico de la nave fue uno de los principales atractivos para los visitantes, que no dudaron en sacarse decenas de fotos simulando disparos. «Para los niños es una gozada poder subirse al cañón con el gorro de capitán. Es una actividad que están disfrutando muchísimo, y no es para menos. No todos los días tienes un buque del Ejército atracado en tu ciudad», apuntaba Ignacio Suárez, quien acudió a visitar el buque con sus hijos Mario, de cuatro años, y Lucía, de siete.

Algunos se planteaban cómo sería pasar más tiempo embarcado que en tierra firme. «Soy exmilitar de tierra y solo pensar en vivir tantas horas en el agua me resulta muy agobiante, creo que no podría hacerlo», contaba Aurora Rodríguez. Sin embargo, el segundo oficial, Carlos Aboal, aseguraba que «la vida es relativamente cómoda, siempre que no haya un temporal con olas de hasta 14 metros. Entonces la película cambia y el interior del barco se convierte en una atracción».

Conocer el día a día de los 48 tripulantes del 'Atalaya' también resultó llamativo para los reservistas voluntarios que colaboraron este fin de semana con las visitas. «Siempre es interesante conocer a profesionales así, con misiones tan especiales. Tenemos que saber cómo viven quienes defienden nuestras aguas, que no es ninguna broma», opinaba la reservista Isabel Pérez.

En el desempeño de sus funciones, los tripulantes de este patrullero no trabajan solos. Forman equipo con otros tres buques: 'Serviola', 'Centinela' y 'Vigía'. Entre los cuatro controlan las aguas españolas y defienden los intereses de sus pescadores. El 'Atalaya' patrulla normalmente en las aguas del Cantábrico y el Atlántico, pero también vigila en ocasiones el estrecho de Gibraltar, donde más infracciones encuentran, y colabora en misiones internacionales en países del occidente africano. «Ver el interior del barco e imaginarte las misiones que desempeñan desde el puente de mando es algo especial», destacaba el joven David Ovide, de 16 años.

El patrullero 'Atalaya' abandonó ayer el puerto de Gijón para continuar su misión de vigía frente a las costas vascas. En unos días regresará a la base naval de La Graña, en Ferrol.

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