Carmen Moriyón: «Donar sangre es un gesto de solidaridad inmenso. Vale la pena»

La alcaldesa, Carmen Moriyón, en la unidad de donaciones del Centro Comunitario de Sangre y Tejidos. / DANIEL MORA
Donando sangre con...

La alcaldesa cree que sin donantes «los hospitales no funcionarían, sería un caos». Además, se anima a revelar su grupo sanguíneo: el A negativo

LAURA FONSECA

Cada medio litro de sangre que sale del brazo de un donante anónimo permite que otro paciente, al que no conoce de nada, pueda ser operado o recibir tratamiento oncológico. «Es un acto solidario inmenso», considera la alcaldesa Carmen Moriyón, con la que EL COMERCIO inicia su serie de reportajes 'Donando sangre con....'

En contexto

-¿Suele donar sangre habitualmente?

-Sí, sí, cada vez que puedo. Cuando veo la unidad móvil y tengo tiempo, intento donar.

«De niña, acompañaba a mi padre a donar; me encantaba ver cuando le sellaban el carné»

-¿Desde cuándo lo hace?

-No recuerdo el día exacto, pero ya antes de entrar como médica en el Hospital de Cabueñes, que fue el 2 de enero de 1992, había donado sangre siendo residente de cirugía.

-¿Qué le animó a dar el paso?

-Mi padre era un gran donante de sangre y participaba mucho en todo esto. Yo solía acompañarle siendo niña al que ahora es el edificio de la Seguridad Social, en la plaza del Carmen, que es donde antes estaba la Hermandad de Donantes de Gijón. Me acuerdo siempre con mucho cariño de todas las personas que trabajan allí, la mayoría como voluntarios, en favor de la donación, y que hacían y hacen un trabajo muy profesional. Lo que más me gustaba era aquel carné de donante que le daban y al que le ponían un sello en cada donación...

-...un carné que valía también para entrar en los hospitales a visitar enfermos sin necesidad de pase...

-¡Es verdad! ¡Qué tiempos! Recuerdo que me sentía muy orgullosa de ver cómo ponían sellos en el carné de mi padre.

-¿En qué cree que ha cambiado la donación en todo este tiempo?

-Ahora tengo la impresión de que la sociedad está más implicada y que está mejor organizado. Antes era todo muy angustioso y tenías que buscar sangre entre familiares y amigos cuando iban a operar a algún ser querido.

-¿Ha cambiado su visión de la donación cuando empezó a trabajar como médica?

-Un poco, sí, y le explico por qué. Yo tenía la idea de que la sangre se necesitaba para situaciones de urgencias, pero resulta que no es así. Todos los pacientes que van a quirófano, con una cirugía programada, tienen una reserva de sangre para ellos por si pasa algo durante la intervención. Y cuando entras al quirófano vas con la certeza de que esa sangre está ahí por si la necesitas emplear. Es decir, que siempre tiene que haber hematíes disponibles, aunque no las uses luego.

-¿Qué pasaría si no hubiese donación altruista?

-Es inimaginable. Sin sangre, los hospitales no podrían funcionar, sería un caos. La medicina ha avanzado muchísimo, pero la sangre no se puede fabricar ni imprimir en 3D. A mí me llama mucho la atención cómo en el año 1972 empiezan a trabajar los voluntarios de las hermandades y comienzan a construir esa red tan tupida de donantes de sangre. Gracias a todos ellos, tenemos ahora un sistema que se encarga de organizar y gestionar las donaciones y que funciona como un reloj.

-¿Le puedo preguntar su grupo?

-(Risas). Sí, sí, soy A negativo, un grupo pelín raro, poco frecuente.

-Hay personas que dicen que no donan por miedo al pinchazo o por aprensión. ¿Duele?

-El umbral del dolor es algo muy personal, pero si es por aprensión lo que hay que hacer cuando te van a pinchar es mirar para el otro lado, y ya está. Vale la pena, es un gesto de solidaridad inmenso. Además, se puede ver incluso de forma algo egoísta porque a todos los donantes les hacen una analítica completa de la sangre y, si hay algo le avisan. La otra es que nadie está libre de lo que pueda pasar. Cualquiera puede necesitar sangre algún día.

-El asunto de la donación y la necesidad de captar más donantes, ¿no cree que debería estar en la agenda política?

-Es cierto que a veces damos por hecho que la sangre se consigue, pero los políticos deberíamos ayudar un poco más en las campañas de sensibilización como esta iniciativa que organiza EL COMERCIO.

-Oviedo y Avilés tienen sus maratones de donaciones. ¿Se anima a organizar una en Gijón?

-Si la Asociación de Donantes lo considera necesario, ahí nos tendrán.

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