Duelo de patrullas en el cielo de Gijón

Uno de los aviones Casa C-101 Mirlo de la Patrulla Águila, sobrevolando ayer la bahía, con San Lorenzo, Cimavilla y Poniente al fondo. / PATRULLA ÁGUILA
Uno de los aviones Casa C-101 Mirlo de la Patrulla Águila, sobrevolando ayer la bahía, con San Lorenzo, Cimavilla y Poniente al fondo. / PATRULLA ÁGUILA

Los 'águilas' pugnaron en pericia acrobática con los PC-7 suizos y el EF-18 con el F-16 belga | 35 aeronaves ofrecieron casi tres horas de exhibición aérea, diez de ellas en vuelo simultáneo, el máximo en la historia del festival

IVÁN VILLAR / EVA FERNÁNDEZ GIJÓN.

Frente al 'looping' de cuatro aviones suizos en formación y dibujando un círculo en el aire mientras mantienen una separación de apenas cuatro metros entre sí, otro de un avión español en solitario, pero en vuelo invertido, con su cabina boca abajo. Y si los pilotos helvéticos simularon un 'flirteo' entre dos aparatos, con uno haciendo espirales alrededor del otro mientras ambos cruzaban de extremo a extremo la bahía, los españoles presentaron su 'sacacorchos', donde son dos los aviones que giran alrededor de otros cinco que vuelan en formación, «taladrando el cielo».

El PC-7 Team de la Fuerza Aérea Suiza y la Patrulla Águila del Ejército del Aire obsequiaron a los miles de asistentes a la duodécima edición del Festival Aéreo de Gijón con un auténtico duelo de acrobacias, los primeros al inicio del programa y los segundos como cierre. Hubo arriesgados cruces entre aviones a distancias mínimas y máxima velocidad -los más aplaudidos, los que realizaron cuatro pilotos suizos mientras volaban en círculos-, formaciones cambiantes -destacó la 'plus ultra', una de la Patrulla Águila, con dos aviones volando boca abajo sobre los otros cinco- y dibujos con humo -las dos patrullas coincidieron en dibujar sobre el cielo un corazón, atravesado por una flecha-. Fueron la principal atracción de un festival por el que pasaron 35 aeronaves, pero del que se cayó en el último momento el Airbus A-400-M, avión de carga de reciente incorporación al Ejército del Aire que no llegó a salir de su base de Zaragoza «por razones de seguridad» ante una incidencia técnica.

Por primera vez llegaron a verse diez aeronaves volando de manera simultánea, pues los nueve Pilatus PC-7 hicieron su entrada acompañados por un helicóptero Superpuma especializado en rescate alpino, que exhibió su capacidad de maniobra, incluyendo un vuelo marcha atrás.

Velocidad del sonido

Además de la 'batalla' entre patrullas acrobáticas, hubo otra con la potencia y la velocidad como elementos clave. La protagonizaron, también espaciados en el programa, el capitán Pablo Carretero, del Ala 12 del Ejército del Aire, y el comandante Tom De Moortel 'Gizmo', del Solo Display Team del Componente Aéreo del Ejército Belga. El primero sobrevoló la playa a los mandos de un EF-18 -se presentó sobre la bahía acompañado de otro reactor del mismo modelo, pero solo el suyo hizo la exhibición posterior-, que llegó a poner a 0.95 Mach, casi la velocidad del sonido. «No puede superarla en el festival, porque sino las cristalerías tendrían mucho trabajo», bromeó el 'speaker'. El piloto belga hizo su demostración con un F-16 que acompañaba sus piruetas, giros, ascensos y caídas en picado con una estela de humo.

En la parrilla de participantes destacó la presencia de tres mujeres. Dos de ellas participaron en el primero de los tres saltos realizados por la patrulla acrobática de paracaidistas Papea desde 2.000 pies de altura, con caída milimétrica sobre un punto prefijado en la arena. La otra llevó los mandos del Águila 2 ('punto derecho'), de la aclamada patrulla española.

MÁS

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos