Los ecologistas proponen implantar sistemas de retorno de envases

Máquina para el retorno de envases instalada a iniciativa propia por un bar de Trubia, en Oviedo. / P. LORENZANA
Máquina para el retorno de envases instalada a iniciativa propia por un bar de Trubia, en Oviedo. / P. LORENZANA

Consideran que supondría un mayor incentivo a la separación de residuos frente a la opción de cobrar según la basura generada

IVÁN VILLAR GIJÓN.

Las asociaciones ecologistas son partidarias de la implantación de sistemas de retorno de envases como fórmula para fomentar entre los ciudadanos la separación de residuos y, en consecuencia, reducir la porción de basura que termina en el vertedero. El método, la popular 'devolución de cascos' que ya estudian algunos gobiernos regionales como los de Cataluña y la Comunidad Valenciana, está muy extendido en países como Alemania. Allí, por ejemplo, por la compra en el supermercado de una botella de agua o de refresco se paga un suplemento de 25 céntimos de euro que se le devuelven al consumidor en forma de descuento cuando retorna el envase.

«Creo que es el mejor modo de incentivar el reciclaje y antiguamente ya funcionaba», defiende Paco Ramos, de Ecologistas en Acción, quien cree que también se debería avanzar en la venta de productos a granel. «Vivimos una época del sobreembalaje. ¿Por qué si compro una radio tengo que pagar por residuos que son responsabilidad exclusiva del productor? Debería poder devolvérselos al comercio y ya». Una postura similar manifiesta Fructuoso Pontigo, de la Coordinadora Ecoloxista Asturiana. «Los consumidores ya estamos pagando por la gestión como residuos de los envases de los productos que compramos, pero sin embargo nunca nos devuelven ese dinero. Solo se beneficia de ello la empresa privada, es decir, el fabricante y sociedades como Ecoembes y Ecovidrio, formadas mayoritariamente por los propios productores».

Pontigo cree que, aunque tan solo sirve para una parte muy concreta de los residuos, el denominado Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) «está funcionando muy bien, con unas tasas de recuperación del 80%. En la basura acaban miles de botellas y envases. Si a la gente le pagaran por ellas, está claro que no las tirarían y se molestarían más en separar».

Más allá de la defensa de este método como incentivo para el reciclaje, el portavoz de la Coordinadora Ecoloxista se muestra partidario de apostar por las políticas que vinculen la tasa de basura a los residuos de cada hogar. «Es lo que hay que hacer, porque no es normal que paguen lo mismo un vecino que otro que genera el triple de basura, o un que recicla que uno que no separa nada. Debemos ir a pagos por producción y por separación. Bonificar al que recicla, sí, pero también cobrar más al que no lo hace».

Una fórmula compleja

No lo ve tan bien Ecologistas en Acción. Paco Ramos considera que se trata de una fórmula «bastante compleja» y advierte de que en algunos lugares donde se ha implantado ha derivado en un «turismo de residuos» por el cual algunos vecinos «acaban tirando la basura en otros sitios». En su opinión «funcionan mejor los incentivos» y antes de poner en marcha una medida como la que se plantea Emulsa hay muchas acciones que se pueden desarrollar. Pide, por ejemplo, esperar a ver qué impacto tiene la expansión por los diferentes barrios de la ciudad de la recogida selectiva de residuos orgánicos. E insiste en que prácticas como la devolución de envases «están funcionando mejor porque sabes que si retornas una botella te van a compensar. Es mejor que andar viendo si se cobra por el volumen de las bolsas o por su peso».

En algunos municipios donde ya funciona el pago por generación, todos ellos de pequeño tamaño, los ayuntamientos cobran una tasa fija a las familias y les entregan un número determinado de bolsas de basura. Si las gastan, deberán comprar más en los comercios, a una tasa prefijada. La basura que no vaya en bolsas homologadas, no se recoge.

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