El edificio Sarri reestrena su cúpula

A la izquierda, montaje del estado original del edificio modernista de Corrida 1, con su cúpula y letrero de Siemens en una postal antigua fechada entre 1919 y 1934. A la derecha, estado previo a la reforma de 2016 acometida por Procoin en una imagen tomada en abril de 2015.
A la izquierda, montaje del estado original del edificio modernista de Corrida 1, con su cúpula y letrero de Siemens en una postal antigua fechada entre 1919 y 1934. A la derecha, estado previo a la reforma de 2016 acometida por Procoin en una imagen tomada en abril de 2015.

Estos trabajos rápidos y bien resueltos han durado un año

RAFAEL SUÁREZ MUÑIZ

Este fin de semana se pone punto y final a las obras de rehabilitación y recuperación de la cúpula del inmueble situado en la esquina de la calles Corrida, número 1 y San Antonio, en cuyos bajos se encuentra la perfumería Isaac. Estos trabajos rápidos y bien resueltos han durado un año. Este edificio fue proyectado por Miguel García de la Cruz en 1911 para Antonio Sarri; por ello es que se le conoce como 'edificio Sarri', y también como 'edificio Siemens' al albergar aquel cartelón publicitario durante años. Desde hace décadas este edificio es propiedad de la familia Abad. Se trata, sin duda, de una de esas arquitecturas icónicas de nuestra ciudad. En este caso representando extraordinariamente el estilo modernista gaudiniano (modernisme catalán) que lideró García de la Cruz en Gijón.

Su principal elemento prestigiador era la pequeña cúpula sobreelevada que personalizaba la rotonda y presidía la calle Corrida de cara a los viandantes que iban a parar al puerto, los Jardines de la Reina, y al grupo de hoteles que se distribuían entre la calle Corrida y la plaza del Marqués. La cúpula que portaba era muy singular, era muy estrecha y con tendencia puntiaguda (semejanzas con las puntas de cohete), a diferencia de las típicas semiesféricas; rematada con una aguja de la misma longitud, y cuya superficie estaba dibujada con bandas horizontales. Y estaba sustentada en una especie de óculos que recuerdan a los originales del edificio del café San Miguel.

Los rasgos definitorios del modernismo catalán son esas formas ondulantes y redondeadas, el empleo de la contracurva, los motivos vegetales y zoomorfos -sobre todo-, el uso de la piedra en la fachada alrededor de los huecos, balcones y miradores, finas pilastras, azulejo vidriado creando mosaicos coloridos, la combinación de distintos materiales en fachada y cubierta, como la rejería de fundición. Este edificio presenta ese rasgo característico que le aporta la piedra caliza desgastada de formas redondeadas, que recuerda a un esqueleto [pétreo] derritiéndose, con el juego de los paños planos que le aporta el ladrillo visto. Esos recursos materiales, formales y cromáticos contribuyen a otorgar sensación de movimiento y de búsqueda total de asimetría al inmueble. Las fachadas de la calle San Antonio y Corrida no tienen nada que ver, una con balcones (de antepecho y volados) y unos miradores semihexagonales cubiertos por tejadillo y otra con una batería de miradores con predominio de balcones, respectivamente.

En todo el contorno de la cubierta sobresalen unos remates muy típicos de este tracista que en ocasiones ayudan a romper y en otras a ordenar el ritmo de vanos y pilastras en fachada (véase la actual Escuela de Hostelería). En la rotonda cumplían también función portante de la cupulilla.

En el mes de junio de 2016 se vieron cumplidos los anhelos de la restauración del estado original del inmueble, fundamentalmente la devolución de la cúpula, y dieron comienzo las obras. Obra de rehabilitación llevada a cabo por la empresa Procoin.

El porqué de la pérdida de la cúpula fue un hecho generalizado en la arquitectura asturiana con elementos de remate como miradores y cúpulas; edificios y palacetes que se prestigiaban y singularizaban con estos elementos entre 1934 y 1937 desaparecieron a causa de la revolución, primero, y de la guerra civil después. Es un fenómeno que no se ha estudiado todavía en nuestra región, pero que siendo conocedores en dicha materia y de muchos casos concretos podemos afirmar que estas pérdidas se explican por dos razones: retiradas y reformas de cubierta motu proprio, ante el temor a ser blancos fáciles para la aviación; o que fueron directamente dañados por los bombardeos y cañonazos. En este caso, según la empresa, «había sido retirada por problemas estructurales».

Por lo tanto, gracias a esta rehabilitación y recuperación del estado original del edificio, éste vuelve a tener cúpula 70 años después. Su notable distribución interior, cuyas tres plantas alojaban solamente una vivienda, pasarán a albergar diez y tener ascensor.

Al inicio de las obras, el picado de la fachada sacó a la luz un antiguo rótulo de cerámica de Talavera por la calle Corrida que explícita 'calle Trinidad' ante el asombro de muchos. En efecto, la calle Trinidad tenía forma de T, comenzaba en ese último segmento de Corrida, iba hacia la izquierda -tramo inicial de Marqués de San Esteban-, y hacia la derecha -Museo Barjola-.

Fotos

Vídeos