Educación autoriza Organización Industrial en Gijon y el rector prevé que atraiga a cien alumnos

El rector y el consejero de Educación se dan la mano en un encuentro reciente en El Milán. / P. LORENZANA

La Universidad advierte de que el visto bueno llega «un poco tarde» para que el título se imparta en septiembre, aunque «lo vamos a intentar»

ELENA RODRÍGUEZ y LAURA MAYORDOMOGijón

La Consejería de Educación dio ayer luz verde a la propuesta de la Universidad de Oviedo de implantar el grado de Ingeniería de Organización Industrial seis meses después de que fuera aprobada por la junta de la Escuela Politécnica de Ingeniería (EPI) de Gijón y de que haya recibido el respaldo de los empresarios de la región, quienes aseguran que compañías como TSK y Duro Felguera ya están formando a sus trabajadores en este perfil.

Ha sido medio año de trámites oficiales, pero también de desencuentros entre la Universidad y el Principado, que en diciembre lo denegó por baja demanda y coincidencia de la oferta formativa con otras carreras. La institución académica alegó a principios de enero calificando el informe de «sesgado», por no tener en cuenta el número de estudiantes de comunidades limítrofes que salen a estudiar este título. Educación requirió a la Universidad más información al respecto y tras enviarla esta misma semana -el día 6, según el informe de la propia consejería, al que ha tenido acceso EL COMERCIO-, se le ha dado el visto bueno.

«Los datos remitidos sobre el número de estudiantes, la alusión a un estudio de empleabilidad para justificar la demanda social, los planes docentes de la titulación ofertada en otras universidades y su comparativa con la propuesta realizada, así como una mayor información sobre la viabilidad económica» han llevado a emitir un informe favorable, arguyó el departamento de Genaro Alonso. No obstante, el documento -que insiste en que, según la ley, «la Universidad presentó la solicitud fuera de plazo (debería haber sido antes del 1 de septiembre)»- hace varias precisiones.

Una, respecto a la demanda. «Las estimaciones a partir de referentes propios de la Universidad de Oviedo hacen prever un impacto en el número de personas matriculadas en otros grados de la rama de Ingeniería y Arquitectura». Esto es, prevé un trasvase de estudiantes de carreras que, en algunos casos, están caracterizadas por tener un bajo número de alumnos. Y alude también a que, pese a que «desde las direcciones generales de Universidades y Presupuestos se facilitó a la Universidad una plantilla de memoria económica para la autorización de nuevas titulaciones el pasado 20 de febrero, en la documentación complementaria se reproduce la memoria de viabilidad económica de octubre. Y si bien se ha complementado la información sobre el aumento de gastos, el cálculo acerca de los ingresos previstos adolece de exactitud». Por la parte positiva, destaca la información aportada en cuanto al impacto que va a tener en el convenio de financiación y el cumplimento de los objetivos de estabilidad presupuestaria.

Ahora, como recordó Genaro Alonso ayer, el expediente seguirá su curso y será remitido al Consejo de Universidades, que lo derivará a la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) para su aprobación. Después, volverá al Consejo de Gobierno regional para su autorización definitiva, un proceso que, estima, durará seis meses. «Por nuestra parte, no solamente ningún obstáculo, sino todo el impulso que se pueda dar al grado. Resulta satisfactorio que hayamos podido solucionar los temas pendientes y demos cumplimiento a la pretensión de la Universidad y de parte de la sociedad que lo demandaba», afirmó.

Seis meses de trámites

El rector, Santiago García Granda, que visitó ayer la Escuela Superior de Marina Civil, señaló que es «una conclusión feliz», pero lamentó que «se haya tardado tanto en conseguir algo que era muy obvio que había que implantar. Es una pena. Cada uno defendió lo que entendió que debía defender, pero ya no merece la pena lamentarse». Consciente de que «llegamos justos o un poco tarde» para que el grado pueda impartirse en septiembre, anotó: «Vamos a intentar que esté lo antes posible, porque hay estudiantes que están esperando y si no tendrán que irse a otra comunidad autónoma».

En el supuesto de que lo lograra. «pediríamos permiso (al Principado) para ponerlo en marcha el próximo curso», apuntó. No obstante, el Gobierno regional recuerda en el informe que el 2 de marzo la Universidad aprobó la oferta de plazas del curso 2018-2019 y en dicho acuerdo no se recogen los estudios de Ingeniería de Organización Industrial, por lo que «ha de concluirse que no plantea la implantación en el curso 2018-2019».

En cualquier caso, García Granda considera que «los alumnos podrán comenzar otra ingeniería y, después, cambiar fácilmente, porque hay bastantes asignaturas que se podrían convalidar». Al margen de las fechas, el rector confía en que el título -con un gasto inferior a los 80.000 euros- pueda recibir entre noventa y cien alumnos el primer año, aunque inicialmente la cifra que se barajó fueron sesenta.

«Para ser más competitivos»

De muy similar opinión es el director de la EPI, Juan Carlos Campo, quien subrayó que los trámites que ahora quedan pendientes «pueden llevar varios meses, unos seis» y, por tanto, ve «muy difícil que empiece el próximo curso. Para poderlo impartir en septiembre, tendríamos que haber estado en este punto en el mes de noviembre». De hecho, recordó -tal y como señaló esta semana la vicerrectora de Estudiantes, Elisa Miguélez- que el plazo para que los estudiantes puedan hacer la solicitud empieza el 18 de junio y se prolongará hasta el 3 de julio-, por lo que «apenas hay margen».

No obstante, en línea con lo manifestado por el rector, Campo prometió celeridad. «No vamos a perder el tiempo y vamos a agilizarlo todo lo posible».

En nombre del Ayuntamiento, la concejal de Educación, Montserrat López, expresó su satisfacción por la aprobación de este grado, que «aúna la parte más técnica y tradicional de la ingeniería con los componentes de gestión, tan demandados por la industria».

«Siempre hemos entendido que este título responde a las nuevas exigencias de un mercado de trabajo en permanente cambio», señaló López. No en vano, aseguró que «las nuevas empresas y sectores tecnológicos demandan un perfil de ingeniero cada vez más involucrado en los ámbitos de gestión tanto de proyectos tecnológicos como de negocio». Así, «congratulados de que se haya llegado a un consenso sobre la base del respeto a la autonomía municipal», confió también en la «agilidad de los trámites del Consejo de Universidades y la ANECA para que pueda ponerse en marcha en el curso 2018-2019».

El visto bueno de Educación a Ingeniería de Organización Industrial es, para el presidente de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade), Belarmino Feito, «un primer acercamiento de la Universidad a las necesidades reales de la empresa» Su deseo es que «esta relación profundice y el binomio Universidad-empresa sea una realidad más pronto que tarde». Subrayó que si «este nuevo grado llega finalmente a consolidarse, será muy importante para el desarrollo estratégico y competitivo de las empresas industriales de Asturias».

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