«Hay que educar en el esfuerzo y que los chavales no pierdan la capacidad de asombro»

Andreu Veá, en bicicleta, en la playa de San Lorenzo./JOSÉ SIMAL
Andreu Veá, en bicicleta, en la playa de San Lorenzo. / JOSÉ SIMAL

Andreu Veá, fundador y presidente de Internet Society España, asegura que «es difícil motivar hoy en día a los niños para que sean curiosos y piensen, pero ellos tienen que saber que han de inventar su futuro»

Cristina Tuero
CRISTINA TUEROGijón

Andreu Veá (Sant Feliu de Guíxols (Gerona), 1969) se pondrá esta mañana (teatro de la Laboral de 10.30 a 12 horas) ante más de mil chavales, entre 14 y 20 años, en el que será «el escenario más complicado al que me he enfrentado en mi vida». El presidente de Internet Society España, y único europeo seleccionado como asesor en el comité de ‘Internet Hall of Fame’, intentará despertar sus mentes con una ponencia cuyo sugerente título es ‘Tu futuro trabajo no existe’.

¿Por qué ese título?

–Mi padre trabajó 40 años en el mismo sitio, yo no trabajo más de cuatro en la misma empresa y a saber si mis hijas lo harán siquiera cuatro meses. El futuro será más movidito. Yo les voy a hacer una evolución. Quiero que vean que el 90% de la población se ha pasado diez mil años viviendo de la agricultura (despues de dejar la caza y la recolección). Después, en tan solo 200 años, entre 1800 y 2000, las personas dedicadas al sector agrícola pasaron del 96% al 2,6%. En 50 años se pasó de 30 millones de mulas y caballos a cinco millones de tractores. Entramos en la era exponencial en la que todo se va doblando, internet y tecnología de la información, suelen seguir la ley de Moore y se doblan en 18 meses y la capacidad de transmisión cada nueve meses. No es un tema de velocidad, sino de aceleración. Las cosas van cada vez más rápidas y van a ir aún más. Pero no todo porque a la sociedad le cuesta mucho adaptar y adoptar ciertas tecnologías, pero sí que es una realidad que todos los oficios relacionados con lo que llamamos STEM (Science Technology) en varios estudios laborales se habla de un incremento del 14% de demanda. Oficios como operador de drone o desarrollar de apps parecen lógicos ahora, pero hace diez años no existían. Yo recomiendo a los hijos de las personas que no sean ni choferes, ni repartidores, ni conductores de tren, ni abogados, ni toda una serie de cosas que van a ser automatizadas en menos de lo que canta un gallo. Excepto en lo público, porque la administración pública es de lo más conservadora e inadaptable al cambio. Y tiene que haber, al igual que hubo una reforma laboral, una reforma administrativa porque no puede seguir así.

¿Cómo enfocamos a los jóvenes hacia unos empleos que nos sabemos cómo son?

–Hay que reciclarse. Hay que olvidarse eso de que voy, estudio, logro un trabajo fijo y me quedo 40 años haciendo lo mismo. Ahora habrá que ir, estudiar, trabajar, reestudiar, trabajar en otros sitio... tendremos varias carreras distintas. Y las universidades si no se adaptan pasarán a ser irrelevantes. Un ejemplo: el juego de Duolingo que te enseña otros idiomas. Hay 47 millones de personas estudiando español con él y Harvard permite un nivel 706 de Duolingo en puntuación del juego como examen de entrada de inglés. Para que pase esto en España habría que hacer una ley propia y que concurran tres empresas. No puede ser. Si el Instituto Cervantes y el dineral que nos estamos gastando hacen mucho menos que Duolingo, estaría bien pensárselo e incluso estudiar la posibilidad de implantarlo como un título oficial semejante al que pueda sacar el propio Instituto Cervantes.

Es decir cambiar para adaptarse a ese futuro que aún no sabemos que existe pero que está ahí.

- Estamos hablando que se tienen que flexibilizar las cosas y a veces por desconocimiento hacia nuestro propio mercado no lo hacemos. Hay que estar ojo avizor e intentar adaptarse. Es mejor tener información que no querer verla y que nos adelante por la derecha. Hay que ir a buscar las oportunidades porque todo aquello que ahora intuimos que pueder ser robotizado, lo será y mucho más rápido de lo que estamos viendo. Gran parte de las nuevas oportunidades pasan por estudiar ingeniería (de sfotware, telecomunicación, informática...). Pero qué curioso que en España en los últimos 15 años se ha dividido por tres la matriculación en estas carreras, cuando la demanda crece un 14% según estudios laborales. Habrá un auténtico choque de trenes entre oferta y demanda. En el peor caso puedo ser teleoperador. Pues tampoco. Porque esto se va a robotizar. Todas aquellas cosas que tú intuyas que puedan ser robotizadas lo serán. Y mucho más rápido de lo que hemos estado viendo hasta ahora. Ser teleoperador es la esclavitud del siglo XXI. Todos estos oficios susceptibles de ser revisables, se revisarán.

¿Cómo adaptamos el sistema educativo a esos cambios?

–La respuesta es difícil, única y no la tengo. Hay que hacer ver a los chavales que su vida no será la de sus padres. Hay que motivarles para que piensen y sean curiosos porque tienen que inventar su propio futuro.

¿Dirigirle hacia el empredimiento puede ser una salida?

- Es una solución, pero no todo el mundo tiene que ser emprendedor. Y aquello que lo sean hay que ayudarlos y la administración española no lo hace. Porque no se han parado en pensar en qué necesita un emprendedor. Es tan difícil montar en una empresa en este país...

¿Cree que ese futuro desconocido puede pasar por ser youtuber o influencer, que parecen ser las ‘profesiones’ de moda entre los jóvenes?

–Lo de ser youtuber es como lo de ser futbolista. Hay muchos pero no todos tienen capacidad. Para ser influencers lo primero que hay que hacer es crear audiencias y para ello hay que trabajar mucho. Y eso no lo ven lo niños porque no están educados en la cultura del esfuerzo. Hay que educar en el esfuerzo y la ilusión y que no pierdan la capacidad de asombrarse. Eso se consigue picando piedra.

¿Internet es un espacio o un ‘gran hermano’?

–Internet como red es un espacio libre, otra cosa es qué hacemos con las herramientas que tenemos en ella. No hay más que ver la cantidad de tiempo que perdemos con Skype o Facebook. La mayor parte de los ingenieros de Silicon Valley crian a sus hijos en inverso a la cantidad de tecnología que ellos disponen. Es muy importante que los niños de nueve años jueguen con canicas, con hormigas o se vayan al parque, no que estén abandonados delante de una tablet o un ordenador. Porque eso niños que están todos los días con esa tablet viendo millones de impactos, de juegos violentos necesitan seguir con estímulos y cuando tienen 10 o 12 años lo encontrarán viendo zombies o Walking Dead o series que no son para su edad, pero que necesitan ver porque pierden su capacidad de asombro. Y eso es lo que hay que procurar. Los chavales necesitan tener capacidad de asombrarse para seguir aprendiendo y preguntando y seguir siendo curioso en la vida.

¿A qué edad le daría entonces un móvil y un ordenador a un niño?

–Yo no dejaría a ningún niño con un ordenador sin su padre al menos hasta los doce años. A esa edad les daría un móvil, pero hasta los 16 no dejaría que tuvieran acceso a whatsapp. Porque antes los niños no son suficientemente maduros –muchos adultos tampoco– ni tienen recursos emocionales para asumir cuestiones como, por ejemplo, que les expulsen de un grupo de whatsapp. Repercutiría en su actitud en el colegio.

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