«Hacer ejercicio físico es bueno para prevenir los casos de fracturas de cadera»

María Medina Sánchez, responsable del área de rehabilitación del Hospital de Jove, ingresa en la Real Academia de Medicina
La doctora María Medina Sánchez, responsable de rehabilitación del Hospital de Jove, en la sala de tratamientos. / DANIEL MORA
María Medina Sánchez, responsable del área de rehabilitación del Hospital de Jove, ingresa en la Real Academia de Medicina

«En 2017 tratamos a unas cien personas por esta dolencia. En Asturias se registran alrededor de 2.000 enfermos anuales, que son muchísimos»

PALOMA LAMADRID GIJÓN.

María Medina Sánchez (Gijón, 1961) ingresará mañana como académica correspondiente en la Real Academia de Medicina del Principado. La responsable del servicio de Rehabilitación del Hospital de Jove pronunciará una conferencia sobre el tratamiento rehabilitador en las fracturas de cadera. El acto será a las ocho de la tarde, en el Colegio de Médicos. La entrada es libre y gratuita.

-¿Qué supone para usted convertirse en académica correspondiente?

-Mucha alegría y mucho agradecimiento a la persona que me propuso, que fue mi director de departamento (de Cirugía y Especialidades Medicoquirúrgicas) en la Universidad de Oviedo y está en la directiva de la academia, el profesor López Arranz. La rehabilitación es una especialidad relativamente desconocida y gracias a este nombramiento se contribuye a darle visibilidad y resaltar la importancia que tiene dentro de las distintas ramas de la medicina.

-Su discurso versará sobre la 'Rehabilitación en las fracturas de cadera'. Adelántenos algo.

-Las fracturas de cadera han aumentado muchísimo en los últimos años. Es una cuestión muy grave y que afecta, sobre todo, a personas muy mayores, la mayoría de más de ochenta años. Además, va en aumento. En el Hospital de Jove llevamos un censo de los pacientes con los distintos diagnósticos y la percepción que tenemos del día a día la confirmamos con ese censo. En 2017 acudieron a rehabilitación en este hospital aproximadamente cien personas, cuando hace diez o quince años habían sido cincuenta. Y esto es extrapolable. Al revisar las estadísticas nacionales, es una pequeña muestra de lo que está ocurriendo en países occidentales. En Asturias, en concreto, tenemos 2.000 casos al año. Son muchísimos.

-¿Este crecimiento tan notable se debe al envejecimiento?

-Sí. La clave es que aumenta la esperanza de vida. La estadística hecha en otras poblaciones -y seguro que es similar aquí- revela que la media de edad estaba en más de setenta años y subió a más de ochenta. Lo cual quiere decir que hay muchos de más ya de noventa años.

-¿Este aumento de la esperanza de vida hace imprescindible recurrir a las unidades de convalecencia y de geriatría?

-Sí, está claro. Los recursos sanitarios que consume tratar a estas personas y las complicaciones que se producen son altísimos. Además de la fractura, como son personas muy mayores, muchos casos se complican con procesos como neumonías dentro del hospital, trombosis de las venas, se agravan los problemas de corazón... Entonces hay que actuar desde muchos ámbitos. Por un lado, durante el tiempo que esa persona está en el hospital. También hay que resaltar que la traumatología ha progresado muchísimo, los avances quirúrgicos han sido espectaculares desde 1950, que fue un hito.

-¿Por qué?

-Porque a partir de entonces se enfocó el tratamiento hacia poner prótesis y clavos para facilitar que la persona caminara y todo eso se fue desarrollando de forma espectacular. Podemos estar orgullos en este hospital porque el equipo de traumatología, al mismo tiempo que se estaba produciendo esto en Europa, el entonces jefe de servicio, Víctor Álvarez, introdujo las técnicas ya en Jove. Y el jefe actual, el doctor Barrio, también implanta rápidamente el avance que haya. También hay que destacar los avances de la anestesia. Es necesario colaborar con los equipos de medicina interna para que la convalecencia se complique lo menos posible. Y con los geriatras donde los haya.

-¿Cuál es la función de los especialistas en rehabilitación en el tratamiento de esta fractura?

-Nuestra parte es apoyar la movilización precoz. La cirugía posibilita que el implante permita a la persona apoyar la extremidad y entonces el equipo de rehabilitación le enseña cómo tiene que caminar. Hay que empezar pronto, a veces tiene que ser en silla de ruedas e indicarle cómo se tiene que poner de pie, con las barreras paralelas para que coja un poco de seguridad, con los distintos tipos de andadores, con muletas que deben estar correctas en tipo y altura...

-¿Cuál es el tiempo medio de recuperación?

-Es muy variable. La tendencia es el alta precoz para que en el hospital no se complique. La media está entre ocho y 29 días de estancia hospitalaria y lo ideal es tener apoyo de rehabilitación ya en ese tiempo. Después hay dos opciones principalmente. Una es el alta precoz y hacer rehabilitación en el domicilio con un equipo que coordinamos desde aquí. La otra alternativa es el hospital de estancias intermedias. En Gijón, por ejemplo, tenemos el de la Cruz Roja. Son para personas que no tienen autonomía suficiente como para volver a su casa.

-¿Se puede prevenir una fractura de cadera?

-Sí. El factor común es el ejercicio físico. Para evitar el deterioro, por un lado, del hueso que se vuelve más frágil al ir perdiendo calcio. Sobre todo en las mujeres, ya que la proporción es de tres mujeres por cada hombre. Es importantísimo que la persona se mantenga activa físicamente.

-¿Qué otros casos son los más frecuentes en rehabilitación?

-Tenemos dos bloques: uno es el relativo al aparato locomotor -huesos y músculos- y el otro a los problemas neurológicos, en el que lo más frecuente son los accidentes cerebrovasculares. En este hospital, en concreto, la gran mayoría de pacientes es de aparato locomotor. Pero, quizá porque todo está asociado al envejecimiento de la población, los accidentes cerebrovasculares en la parte neurológica suponen un importante volumen que también van en aumento. Además, hay operaciones muy resolutivas de problemas muy graves, pero requieren de un tiempo de inmovilización. Es algo que ya se conoce como síndrome de inmovilidad porque al tener que estar inmovilizado por una intervención o una enfermedad muy grave hay que asociar una rehabilitación para recuperar la vida normal. También tenemos que colaborar con cirugía vascular cuando se hace una amputación. A veces, hay que preparar a una persona para poner una prótesis o para descartarla, porque en ocasiones no puede someterse a toda la rehabilitación que supone una prótesis.

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