Emotivo relevo en la Comandancia Naval

Alfonso Pérez, Fernando Brinquis y Carlos Orueta brindan por España y por la Armada. / DANIEL MORA

El nuevo responsable de la Armada en Gijón inicia hoy su trabajo con una reunión con García-Asenjo sobre apoyo en materia de Pesca Civiles y militares dan la bienvenida a Orueta y despiden con afecto a Brinquis

E. C. GIJÓN.

Ayer fue día de discursos, felicitaciones, parabienes, despedida, bienvenida, brindis y, en definitiva, protocolo en la Comandancia Naval de Gijón. Se trataba de hacer efectivo el relevo de Fernando Brinquis, titular durante los cuatro últimos años, por Carlos Orueta Lueje, capitán de navío con amplia familia asturiana que parafrasea a Clarín con un «me nacieron en Madrid».

Hoy, Orueta debuta en jornada de trabajo con recepción al secretario general de Pesca de España, Alberto López García-Asenjo, otro asturiano de corazón aunque también naciera lejos de los límites del Principado, en ese caso en Ávila.

El encuentro trata de consolidar la intensa colaboración que vincula históricamente a la Armada con el sector pesquero. Todavía no hace mucho que toda la gestión relacionada con barcos y tripulaciones de pesca correspondía a la Armada, ya que fue la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante, impulsada por otro asturiano, Rafael Lobeto, la que transformó la Administración Marítima y puso a la pesca en instituciones civiles, como son las capitanías marítimas.

El comandante saliente cede el mérito de lograr las metas al «gran equipo» con el que contó

Los acuerdos entre la Armada y Pesca son negociados en el ámbito estatal, en Madrid, y que la Comandancia Naval de Gijón no es competente para decidir sobre el apoyo logístico o las necesidades de vigilancia de los caladeros que determinan luego las acciones de los patrulleros de la Armada y sus profesionales, pero la convicción de que es positivo un buen conocimiento de los proyectos en la zona donde van a desarrollarse ha llevado a programar esta primera cita entre Orueta y García-Asenjo al día siguiente de la toma de posesión del primero.

El de ayer fue un acto que se podría calificar de ritual y hasta rutinario si no fuera por el afecto que, al menos en Gijón, y especialmente en Cimavilla, la Comandancia Naval siente por parte de sus vecinos. Esa sensación estuvo propiciada, además, por la separación del acto de relevo propiamente dicho, que en otras ocasiones acentuaba el carácter castrense y oficial del acto, de la recepción de los invitados previa a un brindis.

Las palabras de despedida de Fernando Brinquis fueron escuchadas por las principales autoridades militares de la región y por no pocas autoridades civiles, especialmente del ámbito marítimo, aunque sonaron fundamentalmente coloquiales como dirigidas a un grupo de amigos, más que a compañeros de armas y responsables del compartido ámbito de la mar unidos por una relación profesional cordial y correcta.

«He estado muy a gusto entre ustedes», aseguró Brinquis, quien dijo que sus cuatro años en Asturias le parecieron «fugaces, pero intensos». Siempre en un tono alejado del discurso oficial, el ya ex comandante naval de Gijón hizo un balance en el que citó que «se ha cumplido» en cuanto a las competencias encomendadas, pero «todo ha salido bien» en lo referido a «profundizar en el conocimiento de esta unidad de la Armada por la sociedad». En ese sentido, Brinquis cedió el mérito al «gran equipo que forma nuestra dotación humana».

Todos contentos

Los representantes de la Armada se encuentran a gusto en Asturias. El almirante jefe comandante del Grupo de Acción Naval 1, Alfonso Pérez de Nanclares y Pérez, que representó al mando de Ferrol, dijo que para él fue «un honor» presidir el relevo, y «un placer volver a Gijón». Brinquis llegó a decir, en referencia a su familia, que «nos dejamos un pedazo de corazón en Asturias», y para el nuevo comandante, Carlos Orueta, supone instalarse en casa, ya que en Gijón tiene a un hermano y muchos familiares en toda Asturias. «La gente aquí es entrañable y abierta».

Es capitán de navío desde hace tan solo un año, así que relevar a Brinquis fue su primera oportunidad de pedir este destino. Lo logró y está claramente satisfecho.

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