Empleo reconoce que la apertura de las escuelas taller «no será inmediata»

Obra en el Pueblo de Asturias realizada por 64 jóvenes de la escuela taller Espacios Verdes. / A. FLÓREZ
Obra en el Pueblo de Asturias realizada por 64 jóvenes de la escuela taller Espacios Verdes. / A. FLÓREZ

La consejería achaca el retraso de la convocatoria a la falta de presupuesto regional y dice que la tramitación «es larga»

E. RODRÍGUEZ / I. VILLAR GIJÓN.

La Consejería de Empleo señaló ayer que la convocatoria para continuar con el programa de las escuelas taller «no será inmediata». Así lo indicaron fuentes del departamento dirigido por Isaac Pola después de que EL COMERCIO publicara que el retraso para optar a las ayudas y retomar estos proyectos de empleo y formación dejará las escuelas cerradas durante meses. La previsión era que la convocatoria saliera publicada este mes de enero, después de que los distintos módulos hubiesen finalizado a mediados de diciembre tras año y medio en vigor.

Sin embargo, Empleo -que tiene atribuidas las competencias para la gestión de estas escuelas- admite que no va a ser así. El motivo, sostiene, no es otro que la prórroga de las cuentas regionales. Según explicaron las mismas fuentes, «primero habrá que habilitar el presupuesto prorrogado» (en el que cabe recordar que la cuantía para este tipo de formación no venía recogida en 2017, al convocarse cada dos años) y «después habrá que realizar una modificación presupuestaria». La consejería indica que toda esta tramitación -que comenzará en la Junta General- «es larga en el tiempo».

Asegura que trata de «buscar la solución más rápida», pero que los tiempos son los que son y que todo ya estaba dispuesto para que la convocatoria saliera en enero con el fin de que las escuelas taller se pusieran en marcha en verano. Pero la falta de acuerdo lo ha impedido y no hay una fecha definida para su puesta en marcha.

No es la primera vez que se demoran estos programas de formación y empleo, que están dirigidos a menores de veinticinco o treinta años parados y que buscan una capacitación profesional para un oficio. Ya ocurrió en 2016. La convocatoria se publicó el 7 de enero y se resolvió en mayo de ese año, con 1,3 millones de euros, que permitieron abrir las escuelas en junio. Entonces, ya llevaban seis meses y medio cerradas desde la finalización de las anteriores.

Ahora y pese a que ya hay proyectos encima de la mesa, el Ayuntamiento no podrá activarlos. En consecuencia, no será posible recuperar a los monitores, una plantilla de doce personas que ha visto rescindidos sus contratos hasta nuevo aviso. Como se decía, el pasado 15 de diciembre llegaron a su fin las escuelas taller Espacios Verdes y Gijón Social, con ocho módulos que durante año y medio dieron formación y empleo a 64 jóvenes. El director de la escuela Gijón Social, Mariano Fuentes, explicaba a este periódico que «hace años no había estos parones, pues finalizaba un proyecto y de inmediato ya estaba otro en marcha». Es más, añadía, que incluso llegaron a «solaparse y teníamos que renunciar a alguno». Ahora, en cambio, pasa una media de medio año entre uno y otro.

La mayoría de los docentes prevé que tendrá que ir al paro hasta que se retome el programa. Pero no son ellos los únicos perjudicados. También lo serán los potenciales beneficiados, «muchos de ellos jóvenes que no encajan en la formación reglada».

Mientras participan en el programa, los alumnos -además de aprender un oficio- reciben durante un semestre una beca diaria de nueve euros por día lectivo en la formación teórica. Después, pasan un año de aprendizaje práctico durante el que ven asegurados unos ingresos equivalentes al 75% del salario mínimo interprofesional.

Evolución

Precisamente, el Ayuntamiento esperaba su renovación cuando se acaban de cumplir treinta años de trayectoria de estos programas, por los que han pasado unos 2.300 beneficiarios en sus distintas modalidades. Al principio, los módulos se centraron en oficios relacionados con la jardinería, la albañilería y la carpintería, pero con el paso del tiempo fueron evolucionando y abriéndose a otras áreas, como joyería, vidrio y cerámica, chapa y pintura, fontanería y forja. Incluso hubo módulos sobre turismo rural, apoyo a la vejez, documentación y auxiliar de arqueología.

A partir de 2000 se añadieron otras propuestas, como la mediación intercultural, el reciclaje de ropa usada, la confección de páginas web y la atención sociosanitaria. En este tiempo, los beneficiarios han participado en la adecuación de espacios como el Botánico, la rehabilitación del palacio de San Andrés de Cornellana como albergue juvenil o la recuperación integral del yacimiento arqueológico de la Campa Torres.

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