La empresa que controla el censo de palomas capturó más de 9.000 desde 2006

La empresa que controla el censo de palomas capturó más de 9.000 desde 2006

M. MORO GIJÓN.

Los biólogos que contrata el Ayuntamiento para llevar a cabo las campañas anuales de control de las poblaciones de palomas y gaviotas en la ciudad defienden que el método de captura de las aves es «inocuo, correcto y efectivo». Aseguran que desde hace tiempo vienen sufriendo el «hostigamiento» de colectivos animalistas que se coordinan a través de las redes sociales para «entorpecer» su trabajo mientras dan caza a los cupos de aves estipulados por contrato. Activistas que tienen a menudo encontronazos con otros ciudadanos porque éstos les recriminan que sigan y fotografíen a los operarios en los espacios públicos mientras realizan su labor. «Esto es lo excepcional porque el 90% de las veces la gente ni mira y pasa de largo». Así lo afirma Gregorio González, uno de los responsables de Taller de Estudios del Medio Ambiente (Tema 3), la empresa que lleva sacrificando ininterrumpidamente las palomas gijonesas desde 2006. Periodo en que han sido capturadas y eliminadas «más de 9.000 ejemplares».

«Se capturan con una red porque son animales que vuelan. Se hace a plena luz del día porque no hay nada que ocultar y las palomas son diurnas. A veces se enredan más y a veces menos. No se nos muere ninguna. Y luego se meten en una caja donde no se asfixian y caben hasta una veintena de ejemplares. Es una forma de traslado normal y al estar en contacto unas palomas con otras se tranquilizan», explica el biólogo, que en cuatro jornadas de trabajo entre mayo y noviembre lleva atrapadas 475 palomas. Sobre la solución final que se les aplica una vez capturadas solo dice que «no es cruenta» sin dar más detalles para «no alimentar el morbo». Eso sí, los cadáveres se entregan después a un gestor autorizado, Proygrasa, perteneciente a Cogersa.

La alternativa de dar pienso hormonado para esterilizar a las avesse descarta: «Es más caro, tarda en obtenerse resultados, provoca la liberación de sustancias biológicas al medio y para ser efectivo solo se tendría que cebar así a las aves». González afirma que el descenso de la especie ha sido notable desde que se realizan estas campañas anuales de control. «De bandadas de 400 ejemplares se ha bajado a grupos de 100 como mucho».

Temas

Gijón

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos