Emulsa, partidaria de medidas coercitivas contra quienes no reciclen

Nuevos contenedores de recogida selectiva de basuras. /  AURELIO FLÓREZ
Nuevos contenedores de recogida selectiva de basuras. / AURELIO FLÓREZ

El Plan de Residuos señala que más del 72% de la basura gijonesa que gestiona, 91.359 toneladas, acaba mezclada en los contenedores

M. MORO GIJÓN.

El borrador del Plan Integral Municipal de Residuos de Gijón elaborado por Emulsa defiende la necesidad de aplicar medidas coercitivas para mejorar la tasa de reciclaje de residuos urbanos en la ciudad para cumplir con los objetivos marcados por la Unión Europea para el año 2020. Hay que llegar para esa fecha a una tasa en el municipio del 50% y actualmente es del 25%.

Señala que de los datos relativos a la generación de residuos en Gijón, la empresa municipal observa cómo de las 125.556 toneladas de basura recogidas en el último año, 91.359 se recogen de forma mezclada en los contenedores ubicados en la calle, lo que supone más de un 72% del total.

Mas preocupante para los responsables de la compañía municipal es que se constata como más del 95% de esas 91.359 toneladas corresponden a residuos susceptibles de ser destinados a reutilización o reciclaje.

En cualquier caso, otro dato relevante que incluye el borrador es que alrededor de un 40% de la materia que actualmente acaba en el contenedor de fracción resto y, por tanto, con destino a eliminación en el vertedero central de Asturias de Cogersa, corresponde a materia orgánica. A día de hoy únicamente unos 35.000 habitantes tienen acceso al depósito separado de fracción.

Por ese motivo, el documento remarca que uno de los principales esfuerzos que se deben dar en materia de residuos pasa por apostar fuertemente por la implantación de la recogida separada de fracción orgánica en todo el municipio.

El documento, que ayer fue presentado en una reunión del Consejo para la Prevención y Reciclado de Residuos a vecinos y grupos políticos, recoge además indispensable la existencia de un nuevo marco normativo. En el ámbito municipal, dicho marco debe venir de la mano de una nueva ordenanza de residuos y de la puesta en marcha de un Plan de Residuos condensado por los diferentes agentes implicados, que lleve a la práctica de una serie de políticas incentivadoras que faciliten y motiven la prevención, reutilización y reciclaje de residuos.

Los autores del borrador defienden la necesidad de «instrumentos de control tanto para poder exigir a productores y generadores de residuos la información al respecto, como para la vigilancia del cumplimiento de las normas de utilización del servicio de recogida, eliminando la sensación de impunidad existente en la actualidad».

También se remarca que no cabe duda de que el actual sistema de recogida mediante contenedores en calle posee sus ventajas e inconvenientes. Y se señala que no existen garantías de que un cambio en el sistema de recogida vaya a mejora los resultados . Analizando los casos de otros municipios españoles en que se han alcanzado porcentajes cercanos al 70 ó 80% se constata que intervienen más factores entre los que incide la existencia de medidas coercitivas y sistemas de vigilancia y control.

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