Emulsa proyecta crear una plataforma de intercambio de muebles y electrónica

La gerente de Emulsa, Pilar Vázquez; la jefa de Internet de EL COMERCIO, Cristina Tuero, y el presidente de Emulsa y edil de Seguridad Ciudadana, Esteban Aparicio, en el desayuno de trabajo. / FOTOS: J. PETEIRO

Con esta medida se lograría reducir la tasa de residuos. La empresa pública también plantea promover el uso de vasos reutilizables en las fiestas

P. LAMADRID GIJÓN.

Los gijoneses tiraron a la basura más de 3.000 toneladas de muebles y otras 400 de dispositivos eléctricos y electrónicos. Unos desechos que, en muchos casos, podrían alargar su vida útil en otras manos. La gerente de la Empresa Municipal de Servicios de Medioambiente Urbano (Emulsa), Pilar Vázquez, expresó ayer su preocupación por este asunto. Cuando los ciudadanos avisan a la sociedad pública o depositan estos artículos en los puntos limpios, pasan a ser considerados como desperdicios, por lo que «solo pueden ser tratados por un gestor de residuos y no pueden reutilizarse», porque así lo establece la normativa vigente.

Así las cosas, los responsables de Emulsa se han puesto manos a la obra para encontrar una solución y lograr reducir el número de enseres que terminan en el contenedor. «Queremos trabajar en una plataforma de intercambio, que serviría para conectar a personas que quieren deshacerse de objetos con otras que los necesiten», explicó la gerente de Emulsa durante el desayuno de trabajo organizado por el diario EL COMERCIO en colaboración con la empresa municipal, que llevaba por título 'Gijón, de la gestión de residuos a la economía circular'. El sistema es similar, según Vázquez, al programa de intercambio de libros de texto que organiza cada año la Asociación Juvenil Estudiantes Progresistas y la Confederación Asturiana de Madres y Padres de Alumnos de Centros Públicos (Coapa).

«Queremos explorar la posibilidades que hay y ver lo que hacer algunas ONGs», como Riquirraque-Emaús, que recoge muebles, menaje del hogar y textiles, entre otros artículos. Precisamente, algunas de las opciones que baraja Emulsa es efectuar estos intercambios con la colaboración de entidades sin ánimo de lucro o habilitar un espacio anexo a un punto limpio a modo de econcentro de intercambio. En cualquier caso, no habría operaciones monetarias de por medio. Los técnicos de Emulsa analizan las posibles formas de sacar adelante este proyecto y con qué socios podría materializarse. No es la única propuesta que estudia Emulsa para intentar reducir la tasa de residuos que generan los gijoneses. También plantea la conveniencia de constituir otra plataforma, en este caso de negocios sostenibles ubicados en la ciudad. Se trataría de una especie de directorio de establecimientos respetuosos con el medio ambiente. Por ejemplo, tiendas que venden alimentos a granel y ropa de segunda mano. El objetivo es «dar visibilidad» a estos comercios que fomentan la economía circular.

Como en San Fermín

Vázquez también hizo referencia en el marco del desayuno de trabajo a otra iniciativa que están madurando en Emulsa. «Queremos promover el uso de vasos reutilizables» en las fiestas populares que se celebren en el municipio. La gerente indicó que los vasos desechables que suelen utilizarse en estos festejos causan una grave perjuicio al medio ambiente «y muchas veces se quedan incrustados en la tierra». No es una idea nueva, pero sí poco extendida aún. Se lleva a cabo en otros puntos de España, como en Pamplona durante San Fermín.

Son vasos fabricados con un plástico de gran dureza y es habitual que estén decorados con el nombre y el logo de la fiesta o acontecimiento en cuestión. Es frecuente que se dispensen en festivales de música y luego la organización reembolse una pequeña cantidad si se retornan. Esta sistema ha generado, incluso, la aparición de nuevos modelos de negocio. En concreto, Vázquez hizo alusión a una empresa catalana que se dedica a lavar estos vasos tras su uso. Algo similar podría hacerse en Gijón si los números cuadran y si se consigue una infraestructura para mantener este procedimiento. Todas estas iniciativas contribuirían a avanzar hacia una economía circular, término que designa el sistema contrario a la economía lineal (producir, usar y tirar) para optimizar los recursos existentes. Este fue el tema central del encuentro informativo, moderado por la jefa de área de Internet de EL COMERCIO, Cristina Tuero. En su ponencia, Vázquez señaló que «es vital explorar el pago por generación» para lograr reducir la tasa de residuos e impulsar el reciclaje, tal y como establece la Unión Europea. Auguró que ninguna comunidad logrará que el 50% de los residuos domésticos se reciclen en 2020, el horizonte temporal fijado por las autoridades europeas.

«Ahora estamos en algo más del 25% en Asturias», explicó. No obstante, aseguró que «no es fácil romper con el anonimato del depósito de residuos en el contenedor», ya que el pago por generación supone que los ciudadanos abonan más o menos cantidad de dinero en función de la cantidad de desperdicios que reciclen. En la mesa redonda también participó el presidente de Emulsa, Esteban Aparicio. «Lo barato sale caro. Hay que pasar de la economía del residuo a la del subproducto», dijo. La idea es pensar cómo se podrían aprovechar los productos para conseguir que «no haya el más mínimo residuo».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos