Engrasar la mente y la bicicleta

Daniel Jiménez comprueba la cadena de una bicicleta en 'BiciLab'. / AURELIO FLÓREZ
Daniel Jiménez comprueba la cadena de una bicicleta en 'BiciLab'. / AURELIO FLÓREZ

Daniel Reina Mar de Niebla brinda a tres jóvenes el adiestramiento en un taller de reparación | «Si no es por la bici, estaría muy perdido. Gracias a ella dejé de fumar y de beber», admite

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Entre horquillas, sillines y cuadros, mientras aprietan tuercas armados con llaves inglesas, tres chavales de entre 17 y 23 años aprenden valores como la paciencia, la puntualidad y el compromiso. Dani Jiménez, Gabriel Díaz y Dani Reina son los primeros participantes de 'BiciLab', un taller ocupacional impulsado por la fundación con la colaboración de la comunidad ciclista '30 Días en Bici' que emplea la bicicleta como vehículo para trabajar la la reincorporación social, educativa y laboral de jóvenes inactivos.

«La vida en el centro de menores era muy aburrida hasta que un día mi educadora me habló de este taller. Cogí el tren de las seis de la mañana muy impaciente y cuando me contaron que tenía que reciclar, restaurar bicis y fomentar su uso, pensé que era perfecto para mí».

Daniel Reina, de 17 años, lleva subido a una bici desde los seis y tiene claro que quiere transmitir su pasión a los más pequeños. «Si no es por la bici, estaría muy perdido. Gracias a ella dejé de fumar y de beber», cuenta este joven hiperactivo, por cuyas manos han pasado ya bastantes bicicletas donadas por los gijoneses. «Me encanta que la gente sepa dar y compartir y ver que el proyecto está saliendo adelante», expone.

Mientras tanto, al fondo del taller, Daniel Jiménez se afana, lija en mano, sobre el cuadro de una bici. «Me gusta ponerme rap en los cascos y concentrarme. Se me pasa el tiempo rápido», cuenta este joven quien afirma que le gustaría «trabajar en algo relacionado con las bicicletas» y no descarta volver a los estudios y sacarse la ESO.

Gabriel Díaz, quien tras haber dejado de estudiar para trabajar aprobó la Secundaria por libre, quiere sacarse el Bachillerato al acabar en el taller. «Empezamos con muy pocas bicis y herramientas y cada vez vamos a más», afirma orgulloso. Aquí, comenta, además de cadenas, engrasan la mente. «Le damos vueltas a cómo reutilizar piezas, volvemos a darle mantenimiento al pensar».

Método y disciplina

Bajo la supervisión del monitor Luis Junquera -que tiene su edad-, trabajan «como lo harían en cualquier tienda», con disciplina y método, «para acostumbrarse». El primer trimestre, explica, se enfocaron en las bicis, pero éste quieren traspasar las puertas del taller y hacer actividades paralelas como «aprender a hacer un currículum, tener charlas sobre igualdad o inculcar el uso del casco en los más pequeños», además de crear un banco de bicicletas al que puedan acceder colegios y otras entidades.

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